Las medidas proteccionistas de Trump afectaron la competitividad global de Tesla. Así, llevaron a Elon Musk a replantear su postura sobre el comercio justo y la implementación de aranceles.
En marzo de 2025, Tesla envió una carta al Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) expresando su preocupación por las políticas arancelarias implementadas por la administración de Donald Trump. Aunque la empresa apoya la idea de un comercio justo, advierte que las tarifas actuales incrementaron los costos de producción y exportación, debilitando su posición en el mercado internacional.
Tesla señaló que las tarifas recíprocas impuestas por otros países encarecen sus autos eléctricos y reducen la competitividad global de los fabricantes estadounidenses. “Estas medidas han incrementado los costos para Tesla de los vehículos fabricados en Estados Unidos y de exportarlos, resultando en un mercado internacional menos competitivo para los fabricantes estadounidenses”, indicó la misiva.
La compañía de Elon Musk también destacó que partes clave de su cadena de suministro no pueden producirse íntegramente en EE.UU. En tal sentido, solicitó una evaluación de estas limitaciones. La empresa recomiendó implementar nuevas políticas comerciales de forma gradual, permitiendo a las empresas adaptarse sin afectar su operatividad.

Caída en ventas
La situación se agrava con la caída de las ventas de Tesla en Europa, donde en abril de 2025 experimentó una disminución del 49% en comparación con el año anterior, según datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA). Mientras tanto, fabricantes chinos como BYD han aumentado su presencia en el mercado europeo, beneficiándose de subsidios gubernamentales y ofreciendo vehículos a precios más competitivos.
En respuesta a la competencia desleal percibida, la Unión Europea ha impuesto aranceles de hasta el 35,3% a los vehículos eléctricos importados de China, medida que Pekín ha denunciado como proteccionista. Estas acciones han generado tensiones comerciales que afectan a empresas como Tesla, que también produce en China y se ve impactada por las represalias arancelarias.

Para mitigar la dependencia de importaciones, Tesla ha invertido en fortalecer su cadena de suministro doméstica, con operaciones como su planta de baterías en Reno (Nevada) y la planta de procesamiento de litio en Corpus Christi, Texas. Sin embargo, la empresa reconoce que “incluso con una localización agresiva de la cadena de suministro, ciertas piezas y componentes son difíciles o imposibles de obtener en Estados Unidos”.
En este contexto, Tesla instó a la USTR a considerar alternativas que eviten barreras arancelarias que perjudiquen su capacidad de competir globalmente. La empresa enfatiza la necesidad de políticas comerciales que equilibren la protección de la industria nacional con la realidad de las cadenas de suministro globales.
Paola Reyes Bohórquez.








