Una flota de 121 autobuses ya fue despachada desde Shanghái. Una ciudad de América Latina dejará atrás el diésel y marcará un hito en la movilidad sostenible del continente.
La transformación del transporte público en América Latina sigue avanzando y Chile acaba de dar uno de los pasos más ambiciosos de la región. Desde Shanghái ya fueron despachados 121 buses eléctricos que tendrán como destino la ciudad de Copiapó, donde reemplazarán progresivamente a las unidades convencionales para crear el primer sistema de transporte público urbano 100 % eléctrico de Sudamérica.
La llegada de la flota forma parte de una estrategia de modernización que busca reducir las emisiones contaminantes. Así como disminuir la contaminación auditiva y mejorar la calidad del servicio para miles de pasajeros que utilizan diariamente el transporte público en esta ciudad ubicada en el norte chileno.
Los nuevos vehículos comenzarán a operar en 12 rutas estratégicas y permitirán que todo el sistema urbano funcione exclusivamente con energía eléctrica. Con ello, Copiapó se convertirá en un referente regional en materia de movilidad sostenible, sumándose a la tendencia global que impulsa el reemplazo de buses diésel por tecnologías de cero emisiones.

China, líder mundial
La iniciativa también refleja el creciente protagonismo de China en los proyectos de infraestructura y movilidad de América Latina. El gigante asiático se ha consolidado como líder mundial en la fabricación de buses eléctricos y baterías. Así mismo, se ha convertido en uno de los principales socios de la región en sectores relacionados con transporte, energía renovable y conectividad.
En el caso chileno, la colaboración con empresas chinas ha permitido acelerar la incorporación de tecnologías limpias en el transporte público. Santiago ya cuenta con una de las flotas de buses eléctricos más grandes fuera de China, y ahora Copiapó busca llevar ese avance un paso más allá al electrificar completamente su sistema urbano.
Aunque las autoridades aún no han revelado todas las especificaciones técnicas de los vehículos, se confirmó que las unidades fueron diseñadas para operar en recorridos urbanos de alta demanda y contarán con características enfocadas en la comodidad y accesibilidad de los usuarios. Entre ellas se incluyen sistemas de climatización, espacios adaptados para personas con movilidad reducida y herramientas tecnológicas para monitoreo y gestión operativa.

Infraestructura de carga
El proyecto no se limita únicamente a la llegada de los buses. También contempla el desarrollo de infraestructura de carga especializada para garantizar la operación continua de la flota, un aspecto fundamental para el éxito de cualquier sistema de transporte eléctrico a gran escala.
Los beneficios esperados van más allá del impacto ambiental. Diversos estudios internacionales han demostrado que los buses eléctricos generan menores costos de operación y mantenimiento en comparación con los vehículos diésel tradicionales. Sumado a esto, reducen significativamente el ruido urbano y ofrecen una experiencia de viaje más cómoda gracias a la ausencia de vibraciones y motores de combustión.
La apuesta chilena se produce en un momento en el que varios países latinoamericanos buscan acelerar sus procesos de electrificación del transporte. Colombia, por ejemplo, se ha convertido en uno de los mercados más importantes de buses eléctricos de la región, mientras que ciudades de Brasil, México y Ecuador también avanzan en proyectos similares.

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Paola Reyes Bohórquez.









