El carro volador PAL-V Liberty ya tiene autorización europea para entrar en producción aeronáutica. Pero aún no tiene permiso para volar.

Hay una diferencia importante entre fabricar un avión y tener autorización para que ese avión pueda volar. PAL-V acaba de superar una de esas barreras. La compañía neerlandesa obtuvo la Production Organisation Approval (POA) europea, con la que puede fabricar productos aeronáuticos bajo las normas de la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea (EASA).

El avance es relevante porque el proyecto ya cuenta con las aprobaciones de producción necesarias tanto en el ámbito automotor como en el aeronáutico para avanzar hacia una fabricación a escala industrial. Pero el PAL-V Liberty todavía no tiene la certificación definitiva para operar como aeronave.

Ese último punto es clave. La POA valida que la organización y sus procesos de producción cumplen los requisitos aplicables, pero no significa que cualquier propietario pueda tomar uno de estos vehículos, despegar y empezar a recorrer Europa.

Carro volador PAL-V Liberty

De la tierra al cielo

La propuesta del Liberty es bastante distinta a la de otros proyectos que han intentado llevar el concepto de “carro volador” al mercado. En lugar de transformar un automóvil convencional en una especie de avión, PAL-V desarrolló un vehículo basado en la tecnología de un girocóptero, que puede desplazarse por carretera y posteriormente convertirse en una aeronave. La compañía afirma que la transformación entre ambos modos toma alrededor de cinco minutos.

En tierra, el Liberty puede transportar a dos personas, alcanzar hasta 160 km/h y recorrer hasta unos 1.315 km. En modo vuelo, la velocidad máxima llega a 180 km/h, mientras que su autonomía está entre 400 y 500 km, dependiendo de las condiciones de operación y la carga.

Por eso, los 500 kilómetros que aparecen asociados al proyecto no representan su velocidad aérea, sino la distancia que puede recorrer en vuelo. Es una diferencia pequeña en apariencia, pero fundamental para entender de qué vehículo se está hablando.

Carro volador PAL-V Liberty

Despegue específico

También hay que aterrizar las expectativas, literalmente. El Liberty no funciona como un helicóptero y no puede despegar verticalmente. Su configuración de girocóptero necesita una carrera de despegue. PAL-V establece una distancia de aproximadamente 180 metros bajo determinadas condiciones de peso y altitud, mientras que su altura máxima de operación es de 11.000 pies.

Eso significa que la promesa de movilidad puerta a puerta no implica despegar desde la puerta de la casa. El concepto consiste en conducir hasta una infraestructura adecuada, transformar el vehículo y continuar el trayecto por aire. Y cuando llega el momento de volver al asfalto, ocurre el proceso contrario.

Carro volador PAL-V Liberty

Cerca a la producción

PAL-V trabaja en el Liberty desde 2008 y consiguió la autorización para circular por carretera en Europa en 2020. Además, en 2025, recibió de EASA un “No Technical Objection”, un paso que respaldó el programa de demostración de cumplimiento necesario para avanzar hacia la certificación de vuelo.

Ahora, con la aprobación de producción, la empresa asegura que tiene cubiertos los dos lados industriales del proyecto: el automotor y el aeronáutico. También afirma contar con una cartera de reservas suficiente para cubrir los primeros tres años de producción.

El vehículo utiliza dos motores Rotax 912 iS y, de acuerdo con las especificaciones actuales de PAL-V, desarrolla hasta 200 hp en configuración de vuelo. En carretera puede acelerar de 0 a 100 km/h en menos de nueve segundos y registra un consumo declarado de 7,6 litros cada 100 kilómetros.

Carro volador PAL-V Liberty

Gran desafío

La obtención de la POA acerca al Liberty a la fabricación industrial, pero todavía queda el proceso que probablemente más expectativa genera: demostrar ante las autoridades que el vehículo cumple todos los requisitos necesarios para recibir su certificación de tipo y operar como aeronave.

En otras palabras, PAL-V ya está cada vez más cerca de poder fabricar en serie su vehículo volador, pero todavía no ha llegado el momento de convertirlo en un medio de transporte aéreo certificado para sus clientes.

Ese matiz es importante porque el proyecto dejó hace tiempo de ser solamente un prototipo futurista. Ya tiene homologación para circular por carretera, una estructura industrial en desarrollo y varios hitos de certificación aeronáutica superados. Ahora debe demostrar que también puede completar el último tramo, pasar de la promesa de volar a hacerlo bajo las reglas de la aviación europea.

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Paola Reyes Bohórquez.