Toyota presentó el CUE7, su nuevo robot basquetbolista que utiliza 30 motores de vehículos eléctricos para driblar, desplazarse y lanzar a la canasta.
Cuando se habla de Toyota, lo normal es pensar en híbridos, eléctricos o carros de competición. Sin embargo, la marca japonesa lleva años trabajando en un proyecto muy diferente que hoy empieza a mostrar hasta dónde puede llegar la tecnología desarrollada para la industria automotriz.
Su nombre es CUE7, la séptima generación del robot basquetbolista de Toyota, una creación que nació como un experimento tecnológico y que ahora es capaz de desplazarse por una cancha, controlar el bote del balón y ejecutar movimientos mucho más naturales que los de sus antecesores.
Lo interesante es que buena parte de esta evolución proviene de conocimientos adquiridos durante el desarrollo de vehículos electrificados. En otras palabras, algunas de las tecnologías utilizadas en carros eléctricos de Toyota están ayudando a que este robot aprenda a moverse como un jugador de baloncesto.
Récord Guinness
La historia de CUE comenzó varios años atrás. En 2019, Toyota llamó la atención del mundo al conseguir un récord Guinness cuando su robot encestó 2.020 tiros libres consecutivos. Más adelante, en 2024, volvió a hacer historia al lograr una canasta desde 24,5 metros de distancia.
Pero, aquellos logros estaban enfocados principalmente en la precisión de tiro. El nuevo CUE7 va mucho más allá. A diferencia de versiones anteriores, este robot ya no permanece estático frente a la canasta. Ahora puede desplazarse por la pista gracias a un sistema de ruedas independientes instaladas en cada pierna, una solución que le permite moverse manteniendo el equilibrio sin necesidad de utilizar un eje convencional.
Toyota también decidió darle una apariencia más cercana a la de un deportista profesional. El resultado es una figura más realista, con proporciones inspiradas en jugadores de la NBA y una estructura que busca imitar mejor los movimientos humanos.
Tecnología de carros eléctricos
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto está oculto bajo su carrocería. CUE7 utiliza 30 motores eléctricos con imanes de neodimio, similares a los empleados en algunos autos de Toyota. Estos motores controlan las articulaciones del robot y le permiten ejecutar movimientos complejos de manera coordinada.
Para desarrollar sus capacidades de desplazamiento, la compañía recurrió a simulaciones digitales avanzadas. Gracias a ellas, el robot necesitó aproximadamente un día y medio para aprender a desplazarse sobre sus ruedas sin perder el equilibrio.
Durante ese proceso aprendió a compensar movimientos inclinando el cuerpo, doblando las rodillas y ajustando continuamente su postura, algo que resulta fundamental cuando debe botar un balón o cambiar de dirección. Otro avance importante está relacionado con la percepción del entorno. Toyota mejoró el sistema de cámaras, ahora ocultas en una bandana deportiva, permitiendo que el robot interprete mejor lo que ocurre a su alrededor.
Más ligero, ágil y ambicioso
La reducción de peso también jugó un papel clave en esta evolución. Mientras generaciones anteriores alcanzaban los 120 kg, una cifra comparable a la de algunos pívots de la NBA, el nuevo CUE7 reduce su masa hasta 78 kg. Esto fue posible gracias a una estructura de aleación ligera y una carrocería formada por múltiples piezas compactas ensambladas sobre una especie de esqueleto interno.
Actualmente el robot puede desplazarse, controlar el bote del balón, lanzar a la canasta y hasta celebrar sus aciertos levantando los brazos frente al público. Pero Toyota ya tiene objetivos más ambiciosos. El siguiente paso será reemplazar los actuales sistemas de agarre por manos mucho más parecidas a las humanas. Después vendrá el verdadero desafío: que CUE7 pueda enfrentarse directamente a personas reales en una cancha de baloncesto.
Aunque parezca un proyecto alejado del mundo automotor, este tipo de desarrollos muestran cómo la tecnología creada para los vehículos del futuro podría terminar aplicándose en áreas tan distintas como la robótica avanzada, la asistencia personal o incluso la movilidad inteligente.
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Paola Reyes Bohórquez.











