El terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el sur de Japón el pasado 28 de julio ya tiene consecuencias para la industria automotriz.
Toyota, Nissan, Honda y Mitsubishi se encuentran entre los fabricantes que han detenido o reducido parte de su producción en Japón, principalmente por daños en instalaciones, problemas logísticos y retrasos en el suministro de componentes, a raíz del terremoto de magnitud 7,1 que sacudió el sur de ese país asiático el pasado 28 de julio.
El sismo tuvo su epicentro en la zona de Kumamoto, una región estratégica para la industria japonesa que concentra una importante actividad automotriz y de fabricación de semiconductores. Aunque los primeros reportes apuntan a que las afectaciones industriales podrían ser relativamente contenidas, la interrupción de operaciones se ha generado conforme las compañías revisan instalaciones, proveedores y vías de transporte.
Toyota es uno de los fabricantes que enfrenta las mayores interrupciones. La automotriz suspendió las operaciones en tres instalaciones de la región de Kyushu: la planta de Miyata, dedicada a vehículos Lexus, además de las instalaciones de Kanda y Kokura, relacionadas con la fabricación de motores y sistemas de propulsión híbrida, así mismo las operaciones de la planta de Tahara se modificaron.
El verdadero riesgo está en la cadena de suministro
La importancia de Kyushu para la industria japonesa hace que el terremoto tenga implicaciones que van más allá de las fábricas directamente afectadas. La región es uno de los principales centros de producción de semiconductores de Japón y concentra numerosos proveedores que abastecen a fabricantes de vehículos y otros sectores industriales.
En el caso de Toyota, modelos como 4Runner, Land Cruiser 250 y los Lexus GX, LS, IS e IM, se encuentran entre los afectados por el parón de las fábricas. La mayoría de las unidades producidas allí tienen como destino mercados internacionales como Estados Unidos. En lo que respecta a Honda, la afectación se concentra en su planta de Kumamoto, donde se fabrican motocicletas.
Mientras tanto, Nissan y Mitsubishi se vieron obligadas a modificar las operaciones de sus plantas en Kyushu y Okayama respectivamente. Por ahora, los planes de contingencia de las automotrices apuntan a una suspensión casi completa de dichas fábricas estratégicas hasta el próximo 7 de agosto, a partir de allí se activarán progresivamente las secciones de trabajo hasta volver a alcanzar la capacidad completa de marcha.
Se estima que sean unos 10.000 vehículos los que se dejarán de producir durante los días de suspensión, lo que a su vez podría generar la reducción de inventarios y retrasos en las entregas. Sin embargo, la prioridad tanto para Toyota, Nissan, Honda y Mitsubishi es garantizar la seguridad y bienestar de sus trabajadores.
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Jessica Paola Vera García.











