En medio del aumento de casos de “paseo millonario” en Bogotá, se planteó una propuesta para formalizar laboralmente el servicio de taxi como una estrategia para mejorar la seguridad.
La seguridad en el transporte público vuelve al centro del debate político. En medio de recientes casos de “paseos millonarios” que han generado preocupación en Bogotá, una nueva propuesta plantea que el problema no solo se combate con más controles policiales, sino también con cambios estructurales en el modelo laboral del servicio de taxi.
El centro de la propuesta es formalizar laboralmente a los conductores de taxi como una estrategia para mejorar la seguridad y reducir la vulnerabilidad tanto de usuarios como de trabajadores del sector. Santiago León, candidato al Senado y quien propone la iniciativa, sostiene que la precarización laboral de muchos conductores incide indirectamente en los riesgos del servicio.
Según su planteamiento, jornadas extensas, falta de seguridad social completa y presión económica constante crean un entorno que afecta la calidad y el control del transporte público individual. “La discusión no puede partir de la estigmatización de un gremio compuesto mayoritariamente por personas honestas”, afirmó el candidato.

Formalizar la labor de los taxistas
Según León, dignificar el trabajo del taxista también debe entenderse como una política de seguridad ciudadana. Hay que decir que este planteamiento surge en un momento de alta sensibilidad pública frente a los llamados “paseos millonarios”. Uno de los casos que generó mayor conmoción fue el del profesor de la Universidad Externado, Neill Felipe Cubides, víctima de este delito en Bogotá.
De acuerdo con cifras citadas por León, en la capital se registra en promedio una denuncia por paseo millonario cada nueve días. Solo en 2025, según el reporte divulgado por su campaña, se contabilizaron 40 denuncias relacionadas con este crimen. Si bien estos números deben contrastarse con datos oficiales consolidados por las autoridades, el fenómeno ha ganado visibilidad en las últimas semanas y ha abierto un debate sobre los mecanismos de control en el servicio de transporte individual.

¿Qué cambiaría en el modelo actual?
Hoy en día, muchos conductores de taxi operan bajo esquemas que no siempre garantizan estabilidad laboral ni cobertura completa en seguridad social. En ese contexto, la propuesta plantea que un modelo más formal permitiría mayor trazabilidad de los servicios y mejores mecanismos de supervisión estatal.
La idea de incorporar identificación visible, registro obligatorio de trayectos y herramientas tecnológicas apunta a fortalecer la confianza del usuario y facilitar la reacción ante eventuales delitos. Sin embargo, cualquier cambio estructural implicaría ajustes regulatorios, costos adicionales y coordinación entre autoridades locales y nacionales. También requeriría definir cómo se financiarían las obligaciones laborales adicionales dentro de un sector que ya enfrenta presión por la competencia de plataformas digitales.
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Paola Reyes Bohórquez.






