Sacar o renovar la licencia de conducción en Colombia podría volverse un proceso mucho más riguroso. El Gobierno planea adoptar evaluaciones con estándares internacionales.

Sacar la licencia de conducción en Colombia podría dejar de ser, como muchos lo perciben hoy, un simple trámite administrativo. El Gobierno avanza en una propuesta que busca endurecer el proceso para obtener o renovar este documento, con pruebas más rigurosas y evaluaciones externas que certifiquen, de verdad, si una persona está preparada para conducir.

La idea de fondo es clara: mejorar la seguridad vial y reducir los altos índices de siniestros que siguen cobrando miles de vidas cada año en el país. El planteamiento no surge de la nada. Retoma los lineamientos de una resolución expedida por el Ministerio de Transporte en 2017, que proponía actualizar los criterios de evaluación para quienes solicitan la licencia por primera vez o buscan un cambio de categoría.

Aunque esa norma nunca se aplicó plenamente, hoy vuelve a ponerse sobre la mesa como base para una reforma más amplia, discutida entre entidades del Estado, organizaciones del sector transporte y actores vinculados a la seguridad vial.

Centros de Enseñanza Automovilística

Ajustes en la licencia

Uno de los cambios más relevantes sería la creación de los llamados Centros de Apoyo Logístico de Evaluación, conocidos como CALE. Estos organismos funcionarían como evaluadores independientes y se encargarían de aplicar pruebas adicionales a los aspirantes, verificando que realmente dominen los conocimientos teóricos y las habilidades prácticas necesarias para manejar un vehículo.

El rol de los CALE no reemplazaría a los actuales Centros de Enseñanza Automovilística, CEA, que seguirían siendo responsables de la formación, sino que los complementarían con una evaluación externa más objetiva. La propuesta ha encontrado respaldo en varios sectores, entre ellos la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI.

Desde dicho gremio se ha insistido en que la participación de un evaluador independiente fortalecería el proceso, especialmente para las categorías de motocicletas. “El crecimiento del parque de motos y los altos niveles de siniestralidad asociados hacen urgente un sistema que mida con mayor precisión la preparación real de los conductores”, han señalado voceros del sector.

Mal parqueados Bogotá

Siniestros viales

Y no es un debate menor. Según cifras recientes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, ANSV, en Colombia mueren más de 8.000 personas al año en siniestros viales, y cerca del 60 % de las víctimas fatales son motociclistas. En ese contexto, endurecer las evaluaciones aparece como una respuesta directa a un problema que lleva años sin soluciones de fondo.

El modelo que se estudia toma como referencia experiencias de países como Canadá, Estados Unidos y varias naciones europeas, donde obtener una licencia implica superar pruebas por etapas y donde no todos aprueban al primer intento. En esos sistemas, la licencia es entendida como una certificación de competencias y no como un documento que se entrega de forma casi automática.

Si la propuesta avanza, el trámite funcionaría así: el aspirante deberá iniciar con su registro en el Runt y obtener el certificado médico en un Centro de Reconocimiento de Conductores. Luego, deberá inscribirse en un CALE para presentar una prueba teórica con preguntas aleatorias sobre normas de tránsito, señalización, comportamiento vial y reacción frente a situaciones de riesgo. Solo quienes aprueben esta etapa podrán avanzar a la evaluación práctica.

Clases y licencias de conducción

Pruebas para la licencia

La prueba práctica buscaría medir mucho más que saber arrancar o estacionar. Se evaluaría la capacidad de maniobra, la toma de decisiones en escenarios cambiantes y la correcta aplicación de los conocimientos adquiridos. Para motocicletas y automóviles de categorías básicas, las pruebas se realizarían en pistas controladas que simulen distintos escenarios. En las categorías superiores, la evaluación se trasladaría a vías públicas, donde el aspirante enfrentaría condiciones reales de tráfico.

De implementarse este modelo, la licencia dejaría de verse como un simple requisito y pasaría a ser un respaldo real de que quien la porta está en condiciones de conducir. Tanto la ANSV como diferentes gremios coinciden en que este cambio podría impactar positivamente la reducción de accidentes, al asegurar que los nuevos conductores cumplan con estándares mínimos antes de salir a las calles.

Ahora, todo dependerá del Ministerio de Transporte, que deberá definir un cronograma claro, los requisitos técnicos y los procedimientos necesarios para poner en marcha el nuevo sistema. Aunque el debate sigue abierto, todo apunta a que Colombia se encamina hacia un cambio profundo en la forma en que evalúa a sus futuros conductores.

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Paola Reyes Bohórquez.