Colombia ya suma casi 40.000 carros eléctricos nuevos en 2026, pero la infraestructura pública de carga sigue relegada. Este es el panorama.
Colombia registró 39.784 vehículos eléctricos nuevos hasta septiembre de 2026, un crecimiento de 217,8% frente al mismo periodo anterior. La cifra confirma el fuerte avance de la movilidad eléctrica en el país, aunque también pone sobre la mesa una pregunta cada vez más difícil de ignorar: ¿hay suficientes lugares para cargarlos?
La cifra corresponde a matrículas nuevas y no al total de automotores eléctricos que actualmente circulan por las calles del país. De hecho, el Registro Único Nacional de Tránsito, RUNT, contabilizaba 77.215 vehículos eléctricos en circulación al 21 de mayo de 2026, sin incluir en ese registro a los híbridos enchufables. Ese crecimiento de la flota contrasta con la disponibilidad de infraestructura pública. Para mayo, Colombia contaba con apenas 520 puntos de carga de acceso público, lo que representaba aproximadamente un punto por cada 148 vehículos eléctricos.
La diferencia es todavía más evidente frente a la referencia de la Agencia Internacional de Energía, AIE, que plantea una relación cercana a un cargador por cada 10 vehículos eléctricos como una condición adecuada para garantizar una cobertura suficiente.
Más eléctricos, pocos cargadores
El problema es que la relación entre vehículos y cargadores probablemente se ha deteriorado desde entonces. Entre junio y agosto se sumaron miles de nuevas matrículas de eléctricos, pero no existe una cifra pública actualizada de puntos de carga que permita calcular con precisión cuál es hoy esa proporción.
Lo anterior significa que el crecimiento de las ventas está avanzando a una velocidad que la infraestructura todavía no consigue igualar. El desafío no es menor si se tiene en cuenta la meta que tiene Colombia para los próximos años. Según El Tiempo, el Ministerio de Minas y Energía estima que el país necesitará cerca de 20.000 puntos de carga públicos para 2030, lo que implicaría inversiones de entre 255 y 390 millones de dólares.
Algunas estimaciones independientes incluso elevan esa necesidad hasta 30.000 estaciones, especialmente al considerar no solo el crecimiento de los carros eléctricos, sino también el aumento de los híbridos enchufables.
El reto tampoco consiste únicamente en instalar más cargadores. Otro problema es su distribución geográfica. El medio de comunicación señaló que buena parte de la infraestructura existente permanece concentrada en Bogotá, mientras otras regiones del país todavía tienen una oferta mucho más limitada.
Nuevos puntos de carga
Ángela Álvarez, comisionada de la Comisión de Regulación de Energía y Gas, CREG, explicó al medio que varios operadores privados mantienen cautela a la hora de expandirse fuera del centro del país. Esa situación ayuda a entender por qué la infraestructura no está creciendo al mismo ritmo que las ventas de carros eléctricos.
Para quienes utilizan estos vehículos en trayectos intermunicipales, la disponibilidad de cargadores en carretera y en ciudades diferentes a los grandes centros urbanos termina siendo tan importante como la autonomía del propio automóvil. Ante este panorama, también están apareciendo oportunidades para ampliar la infraestructura aprovechando lugares que los conductores ya visitan habitualmente.
INPEL, por ejemplo, identifica espacios como centros comerciales, hoteles, restaurantes y supermercados como lugares estratégicos para instalar cargadores. Su CEO, María Juliana Arango, indicó a El Tiempo que la carga eléctrica empieza a convertirse en parte de la rutina cotidiana de los usuarios. La compañía aseguró haber entregado más de 800 cargadores en Colombia y administrar estaciones que superan las 1.300 sesiones de carga mensuales.
Ampliación de red
La lógica del modelo anteriormente señalado es sencilla, mientras una persona hace compras, come o permanece en un hotel, su carro puede aprovechar ese tiempo para recuperar autonomía. Así, la infraestructura deja de depender exclusivamente de estaciones dedicadas y empieza a integrarse a otros espacios de uso cotidiano.
Los fabricantes e importadores también tienen un papel en este proceso. Autogermana, importador oficial de BMW y MINI en Colombia, cuenta con 37 estaciones y 95 cargadores distribuidos en diferentes regiones del país. En este caso, la infraestructura hace parte de la estrategia de atención a los clientes de sus marcas premium, pero también contribuye a ampliar la disponibilidad de puntos de carga fuera de los grandes centros urbanos.
El desafío para Colombia, entonces, no está únicamente en vender más eléctricos. El verdadero salto hacia una movilidad eléctrica masiva dependerá de que el crecimiento de la infraestructura pueda acompañar ese ritmo y, sobre todo, de que los nuevos puntos lleguen a más regiones.
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Paola Reyes Bohórquez. Con información de El Tiempo.











