El Alcalde de Bogotá impulsa un plan para instalar cámaras a lo largo de importantes corredores viales. El objetivo es combatir el mal estacionamiento y bloqueo de carriles.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, ha declarado plena ofensiva contra el mal parqueo y las invasiones al carril exclusivo de buses en Bogotá, instalando cámaras estratégicamente visibles en los principales corredores de la ciudad como la Carrera 13, NQS, Autopista Norte y la Avenida de las Américas. “Estamos trabajando para utilizar las cámaras de los buses de servicio público para grabar a quien bloqueé el carril y las intersecciones”, afirmó.
Y es que, desde este lunes 26 de mayo, se empezaron a imponer comparendos electrónicos por invadir el carril bus en la Carrera Séptima, gracias a las cámaras semiautomáticas integradas en semáforos. La secretaria de Movilidad Claudia Díaz confirmó esta estrategia, señalando que hay cinco puntos equipados para capturar evidencias del bloqueo vial, y que estas “se toman y se notifica al infractor”.
Entre tanto, la Secretaría Distrital de Movilidad aclaró que las cámaras de fotodetección, todas señalizadas, tienen como misión proteger la vida de peatones, ciclistas y conductores; regulan velocidad, Pico y Placa, revisión técnico-mecánica y cruces en rojo. Las cámaras semiautomáticas, ubicadas en semáforos, están diseñadas específicamente para detectar bloqueos en calzada y carriles exclusivos, además de infracciones como paros indebidos en pasos peatonales y paraderos.

Mayor detección
Esta expansión de vigilancia electrónica ocurre mientras Bogotá avanza en obras clave del transporte, como la construcción de cinco estaciones temporales de TransMilenio, entre la Calle 34 y la Calle 76, para mantener la fluidez mientras se ejecuta la Línea 1 del Metro (con 53,6 % de avance general). Al mismo tiempo, se alista un plan integrado para que TransMilenio refuerce la seguridad, vinculándose activamente a los sistemas de detección vial del Distrito .
Sin embargo, ante esta situación, no todos la vieron con buenos ojos. Por ejemplo, el senador Gustavo Bolívar ha cuestionado que convertir buses y semáforos en cámaras de vigilancia represente una forma de “perseguir a los bogotanos”. Además, medios de comunicación han revelado que cerca de 98 cámaras operan sin autorización oficial, incluyendo la más sancionadora de la calle 103 con Autopista Norte (más de 50.000 comparendos en 2024), lo que abre dudas legales sobre la validez de las infracciones impuestas.
Por su parte, la ciudadanía se enfrenta al pago obligatorio de fotomultas, que en 2025 pueden terminar en embargos o afectar el historial crediticio, si no son atendidas. Por lo pronto, este plan encuentra sustento en un acuerdo del Concejo de Bogotá, que exigía señalización clara de las cámaras para impedir su uso como mecanismo recaudatorio encubierto.

¿El negocio de las fotomultas?
La concejal Diana Diago, autora del proyecto, proclamó: “Este acuerdo de ciudad… va a prevenir que las fotomultas sigan siendo un negocio. No más cámaras escondidas, no más cámaras tramposas en Bogotá”. Por su parte, la Secretaría de Movilidad reafirmó que todas las cámaras están debidamente ubicadas en zonas de alta siniestralidad para reducir accidentes y proteger vidas en puntos críticos como corredores principales de la ciudad.
El anuncio del alcalde Galán no se limita a sancionar, sino que busca desalentar conductas como el mal parqueo y bloqueo de carriles para garantizar que TransMilenio funcione con más fluidez. La idea es integrar los sistemas de señalización, cámaras y gestión del tránsito, enlazando los datos en un centro de gestión para activar comparendos con agilidad y eficacia.
Paola Reyes Bohórquez.







