El CEO de Volvo reconoció que la transición total al carro eléctrico no está lista. La infraestructura en el sur de Europa y la demanda global obligan a replantear los planes para 2030.
Håkan Samuelsson, quien dirigió Volvo entre 2012 y 2022 y ahora asesora a la compañía, admitió que la transición completa a vehículos eléctricos (EV) para 2030 ya no es viable. Aunque la marca sueca había sido una de las más agresivas en su apuesta por la movilidad cero emisiones, Samuelsson confirmó que los híbridos seguirán siendo parte esencial de su gama por varios años más.
En una reveladora entrevista con el medio alemán Zeit, aseguró que «debe haber una señal clara del cambio a la movilidad eléctrica en un momento determinado». Así mismo, señaló que «si no hay infraestructura de carga, especialmente en el sur de Europa, es muy difícil implementarlo. Necesitamos un plan maestro«. Esta afirmación refleja los desafíos que enfrentan países como España, Italia y Grecia, donde la red de electrolineras aún es insuficiente.
Según datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, ACEA, solo el 22% de los puntos de carga de la UE se encuentran en el sur del continente, a pesar de que esta región representa el 30% de su población. Dicha disparidad frena la adopción masiva de carros eléctricos y obliga a las marcas a reconsiderar sus estrategias.

Volvo da un paso atrás
Samuelsson no culpa solo a la infraestructura. También señala que la demanda global de vehículos eléctricos no está creciendo al ritmo esperado. Mientras que en mercados como Noruega, Suecia y Alemania los EV ya superan el 30% de las ventas, en otras regiones, como el Medio Oeste de EE.UU., la adopción es mucho más lenta.
«En ciertas regiones del mundo será difícil para nosotros», reconoció. «Por ejemplo, en el Medio Oeste de Estados Unidos, con sus propias circunstancias, probablemente necesitaremos algunos años más». Y es que, Aunque Volvo no retrasará su electrificación hasta 2040, Samuelsson confirmó que el plazo de 2030 ya no es realista. «No lo posponemos una década, pero tal vez necesitemos unos años más para este paso», afirmó.

Híbridos, una solución temporal
Frente a este escenario, Volvo reevalúa el papel de los híbridos enchufables (PHEV). «Veo los vehículos híbridos como una solución temporal. Es posible que tengamos que depender de ellos un poco más de lo previsto», admitió Samuelsson.
Esta postura contrasta con la de otras marcas, como General Motors o Ford, que han reducido su producción de híbridos para enfocarse en eléctricos puros. Sin embargo, Samuelsson defiende que Volvo, al ser una marca más pequeña, puede permitirse ser más flexible.

«Para nosotros, como empresa bastante pequeña, el mercado de vehículos eléctricos es lo suficientemente grande. Volkswagen debe preocuparse más por la demanda global, pero nosotros podemos avanzar a nuestro ritmo«, explicó. La rectificación de Volvo no significa que haya fracasado en su estrategia eléctrica, sino que está ajustándose a una realidad más compleja de lo esperado. Mientras que en Europa y China los EV avanzan a buen ritmo, en otras zonas la transición será más lenta.
Por ahora, Volvo sigue comprometida con la electrificación, pero con un enfoque más pragmático. Y eso, en un mercado tan volátil, podría ser la decisión más inteligente.
Paola Reyes Bohórquez.








