Tesla reconoció que su vehículo autónomo sin volante ni pedales podría necesitar controles manuales. Todo para llevar adelante su plan de producción en 2026-27.
Lo que en su momento se presentó como un automóvil sin volante ni pedales, diseñado para funcionar únicamente de forma autónoma, podría requerir ahora la intervención humana. Hablamos del Cybercab de Tesla, un modelo eléctrico biplaza destinado a revolucionar la movilidad urbana, y cuya promesa de producción en masa ha sido motivo de grandes expectativas.
El año pasado, Elon Musk anunció que este nuevo vehículo estaría disponible por debajo de los 30.000 dólares, sin volante ni pedales, como parte de un servicio de ride-hailing autónomo. Sin embargo, recientemente Robyn Denholm, presidenta del consejo de administración de Tesla, declaró en una entrevista a Bloomberg que la compañía está “flexible” ante los retos regulatorios y operativos.
Por lo anterior, indicó que: “si es necesario un volante, puede llevar volante y pedales”. Este comentario marca un cambio importante respecto a la visión original y futurista de Tesla, la cual pone en entre dicho muchas visiones innovadoras que promulga.

Deuda con los inversores
Denholm explicó que el Cybercab es “el modelo asequible que los inversores llevan tiempo esperando” y al que la prensa identifica como Model 2. No obstante, advirtió que el diseño ultramínimo, sin controles tradicionales, “dificulta la tarea” de llevarlo al mercado, pues el software de conducción autónoma aún no ha alcanzado los niveles 4 y 5 que permitirían eliminar por completo la intervención del conductor.
La normativa juega un papel central en este cambio de rumbo. En Estados Unidos, por ejemplo, la National Highway Traffic Safety Administration, NHTSA, limita los automotores autónomos sin controles tradicionales a un máximo de 2.500 unidades al año. Esto representa un obstáculo claro para los planes de Tesla de producir “millones” de unidades del Cybercab si se mantiene sin volante ni pedales.

Retrasos de Tesla
En su momento, Elon Musk había hecho declaraciones muy optimistas. Según Auto Express, el Cybercab apuntaba a una autonomía de alrededor de los 480 km con batería de menos de 50 kWh, lo cual sería un logro considerable. Pero el panorama ha cambiado. Los aranceles sobre componentes chinos y la cadena de suministro global también están afectando los plazos de Tesla. Así, se habla de retrasos en producción masiva que estaba programada para 2026.
El hecho de que Tesla contemple la posibilidad de volver a un diseño con volante y pedales, o al menos de dejar esa puerta abierta, sugiere que la compañía reconoció las limitaciones tanto técnicas como regulatorias de llevar un vehículo completamente autónomo sin controles a escala comercial este año. Denholm fue clara: “El Model Y original no iba a tener volante ni pedales. Si no podemos vender algo porque lo necesita, trabajaremos con los reguladores para determinar qué hacer”.

Así las cosas, ese reconocimiento público supone un cambio estratégico y una aceptación de que la visión utópica de movilidad autónoma de Tesla se encuentra con la realidad de normas, percepciones del consumidor y avances técnicos.
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Paola Reyes Bohórquez.







