Stellantis y Saft pusieron, por primera vez, en carretera un prototipo eléctrico con tecnología IBIS, que integra cargador e inversor directamente en la batería. Hasta 10 % más de eficiencia.
Stellantis, junto con Saft, filial de TotalEnergies, y diversos institutos de investigación franceses, llevaron el sistema IBIS, Integrated Battery Inverter System, del laboratorio a la calle. El pasado septiembre se dio a conocer que el Peugeot E-3008, sobre la plataforma STLA Medium, es el primer vehículo prototipo que incorpora esta innovación para someterlo a pruebas reales en condiciones de conducción urbana y carretera.
La esencia de IBIS radica en una reforma radical de la arquitectura eléctrica. En tal sentido, elimina los módulos externos de cargador y de inversor, integrándolos directamente en el conjunto de la batería. Esto permite que el sistema trabaje tanto con corriente alterna como con corriente continua, entregando energía directamente al motor, a la red eléctrica o a los sistemas auxiliares del vehículo, sin necesidad de componentes separados.
La adopción de IBIS trae consigo una serie de beneficios medibles. Por ejemplo, en eficiencia energética, se calcula una mejora de hasta un 10 % bajo el ciclo WLTC, gracias a la reducción de pérdidas por conversiones eléctricas. En potencia, el sistema entrega hasta 172 kW frente a los 150 kW que un paquete convencional lograría, lo que supone un aumento cercano al 15 %.

Ventajas del sistema
Así mismo, en términos de peso, IBIS permite eliminar alrededor de 40 kg de componentes redundantes. Libera, además, hasta 17 litros de volumen que suelen estar ocupados por los módulos tradicionales, lo que se traduce en mayor espacio. En carga con corriente alterna, los primeros resultados indican una reducción del 15 % en tiempo, así, un proceso que necesitaba siete horas podría pasarse a seis horas en un cargador de 7 kW.
Además, estiman un 10 % de ahorro en consumo energético durante la carga. Y en términos de mantenimiento y reutilización, la integración facilita que las baterías puedan tener una segunda vida como sistemas estacionarios de almacenamiento de energía, al requerir menos reingeniería para su adaptación fuera del vehículo.

Hay que decir que este proyecto es cofinanciado por el plan estratégico gubernamental francés France 2030, que pretende posicionar a Francia como epicentro de innovación energética. Según comunicados oficiales, desde mediados de 2022 ya existía un demostrador estacionario de IBIS que validó conceptos clave y generó múltiples patentes; el paso siguiente ha sido colocar la tecnología en un automóvil para validarla en el entorno real.
Así las cosas, en junio de 2025 inició la Fase 2 del proyecto, dando prioridad ahora a las pruebas dinámicas en ruta. Si los resultados cumplen las expectativas, Stellantis aspira a incorporar esta arquitectura en carros de serie antes de que concluya la década.

Pruebas en carretera
El Peugeot E-3008 equipado con IBIS ya ha iniciado pruebas en vías públicas, en escenarios reales de tráfico. Esta fase permitirá medir su desempeño bajo estrés eléctrico, térmico, condiciones climáticas variadas y exigencias del conductor. En declaraciones oficiales, Stellantis afirma que esta “primera marcha” representa un salto decisivo para la electrificación tanto móvil como estacionaria.
Según Reuters, el sistema podría “eliminar la necesidad de un inversor y cargador separados”, lo que redundaría en menor costo, menor peso y mejor servicio. Por su parte, Forbes anticipa que IBIS podría “cambiar las reglas del juego” en vehículos eléctricos si logra pasar con éxito estas pruebas.
Más allá del sector automotor, se vislumbra que la arquitectura IBIS podría ser aprovechada en trenes, aplicaciones aeroespaciales, marítimas o incluso en centros de datos, lo que reforzaría su potencial como plataforma tecnológica energética versátil.
Paola Reyes Bohórquez.









