El mercado chino de carros eléctricos vive su momento más épico con BYD liderando el sector y Xiaomi rompiendo récords de ventas. ¿Habrá una colaboración entre grandes?
En una acción que ha causado revuelo en China, Wang Chuanfu, presidente y fundador de BYD, apareció junto a Lei Jun, fundador de Xiaomi, durante una visita no anunciada a la planta vehicular de esta última en Beijing. El hecho, captado por grabaciones que circulan por redes, tomó a todos por sorpresa y disparó rumores sobre una «alianza táctica» entre ambos gigantes tecnológicos, aunque los analistas subrayan que, de momento, no existe un acuerdo formal.
La relación entre ambas empresas no es nueva: BYD ha sido durante años el pilar que suministra baterías Blade LFP a Xiaomi, y su filial BYD Electronics llegó a ser refugiada durante la fabricación masiva de móviles, ensamblando aproximadamente el 40 % de los dispositivos Xiaomi. Así mismo, en el reciente Salón del Automóvil de Pekín, compartieron espacio y mostraron mutuo respeto, dejando ver que la cooperación histórico-industrial continúa vigente.
Aunque su vínculo es visible, en realidad su competencia es feroz. BYD, fundada en 1995 y presente en automóviles desde 2003, vendió 4,27 millones de vehículos en 2024, 1,76 millones de ellos 100% eléctricos, y superó a Tesla como líder global de EVs. Xiaomi, en cambio, es el recién llegado disruptivo: su primer sedán, el SU7, ya acumula más de 135.000 entregas, y para 2025 planea alcanzar 300.000, con una estrategia acelerada de expansión productiva.

¿Alianza o competencia de grandes?
La recién lanzada Suv Xiaomi YU7, apenas unos meses después del SU7, ha batido récords: 200.000 reservas en tres minutos y hasta 289.000 en la primera hora, generando unos 8.000 millones USD en ventas anticipadas y provocando una subida del 8 % en las acciones de Xiaomi en Hong Kong. Más aún, entre las 351 tiendas físicas en China, ya ha captado más de 315.000 pedidos en solo 72 horas, reflejo de una demanda sin precedentes.
Por todo lo anterior, la sorpresa de la visita de Chuanfu y Jun, que incluso estuvo acompañada por Hu Zhengnan, socio de Lei y ex ingeniero jefe de Geely, se ha interpretado por analistas como un gesto de co-opetition, es decir, una estrategia empresarial que combina cooperación y competencia entre empresas.
Así las cosas, BYD aporta su dominio en baterías y trenes motrices, mientras Xiaomi sobresale en inteligencia automotriz, asistentes de conducción y ecosistemas IoT. En un sector donde la escala masiva y la integración tecnológica marcan la diferencia, una colaboración estratégica, aunque aún informal, podría cambiar las reglas del juego.
A pesar de ser mucho más grande, con plantas como la de Xi’an capaz de fabricar 900.000 vehículos al año, BYD podría beneficiarse del impulso tecnológico y de la creciente cultura de marca de Xiaomi, especialmente si este se expande fuera de China en 2027.
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Paola Reyes Bohórquez.








