Colombia fabricaría localmente carros eléctricos con 0% de arancel para maquinaria. El Gobierno busca atraer marcas y bajar precios.

Colombia quiere dejar de ser solo un mercado consumidor de tecnología automotriz y dar el salto hacia la producción. Esa es la apuesta detrás del nuevo proyecto de decreto presentado por el Gobierno Nacional, que plantea la creación de un ecosistema industrial robusto enfocado en el ensamble y fabricación de vehículos eléctricos e híbridos enchufables.

La iniciativa forma parte de la política de reindustrialización del país y tiene un objetivo claro: reducir la dependencia de las importaciones, impulsar la manufactura avanzada y generar empleo calificado dentro del sector automotor. En esencia, no se trata solo de traer carros eléctricos, sino de producirlos en territorio colombiano.

Para lograrlo, la estrategia se apoya en dos herramientas clave: el Régimen de Transformación y Ensamble para Vehículos Eléctricos (RTE-E) y el Instrumento para Nuevos Proyectos Industriales de Movilidad Híbrida Enchufable y Eléctrica (INPIMHEL). Ambos mecanismos están diseñados para atraer inversión tanto nacional como extranjera, bajo condiciones que incluyen sostenibilidad, transferencia tecnológica y desarrollo industrial real.

BYD planta México

Incentivos económicos

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto está en los incentivos económicos. El decreto contempla permitir la importación de maquinaria, equipos técnicos y sistemas especializados con un arancel del 0%. Este beneficio aplica siempre que estos recursos estén destinados directamente a la producción local, lo que reduce significativamente las barreras de entrada para nuevas plantas industriales.

Además, el esquema incluye facilidades para importar vehículos desarmados o semidesarmados, conocidos como CKD y SKD, lo que permitirá ensamblarlos en Colombia con costos más competitivos. Esta práctica, ampliamente utilizada en mercados emergentes, facilita el desarrollo industrial sin sacrificar estándares de calidad internacionales.

No obstante, uno de los puntos más llamativos está en los cupos de importación. A través del INPIMHEL, se propone establecer un límite anual de hasta 20.000 vehículos terminados para los años 2026 y 2027. Estas unidades podrían ingresar al país con un arancel preferencial del 5%, una ventaja importante frente a las condiciones actuales del mercado.

Adopción carros eléctricos en el mundo Colombia 2026

Condicionamientos

Hay que anotar que estos beneficios no serán automáticos. El acceso a los cupos estará condicionado al cumplimiento de varios requisitos estrictos. Entre ellos, el nivel de inversión certificada por la empresa, el avance en el plan de desarrollo industrial, el cumplimiento de metas de integración de contenido nacional y la adopción de estándares técnicos, ambientales y de trazabilidad.

Es decir, el mensaje es claro: quien quiera acceder a estos incentivos deberá comprometerse con el desarrollo real de la industria en Colombia, no solo con la comercialización de vehículos. La implementación de este modelo estará a cargo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, que trabajará en conjunto con la Dian y otras entidades del Estado. La idea es simplificar los procesos, reducir la burocracia y acelerar las certificaciones necesarias para que las empresas puedan operar de manera eficiente.

Más allá del impacto económico, este proyecto también tiene un enfoque ambiental. Al promover la producción local de vehículos eléctricos e híbridos enchufables, el país busca avanzar en sus metas de transición energética. No solo se trata de consumir tecnologías limpias, sino de fabricarlas, generando valor agregado dentro del territorio nacional.

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Paola Reyes Bohórquez.