Un Mercedes-Benz 250GD recibió una restauración que conserva su esencia visual, pero eleva notablemente su potencia.
El universo de los restomod sigue ganando adeptos y el icónico Mercedes-Benz Clase G continúa siendo uno de los modelos favoritos para este tipo de proyectos. En este caso, trajimos una muestra del trabajo realizado por la firma Expedition Motor Company (EMC), que redefine la experiencia de conducción del todoterreno alemán sin perder su identidad.
La compañía estadounidense tomó como base un Mercedes-Benz 250GD clásico y desarrolló una intervención que, a simple vista, parece una restauración tradicional. Sin embargo, bajo su carrocería se esconden importantes modificaciones que elevan notablemente sus capacidades, manteniendo intacta buena parte de la personalidad que convirtió al Clase G en un referente.
Visualmente, el vehículo también recibió una importante actualización. La carrocería fue pintada en el llamativo tono “Magma Beam Orange”, un color que contrasta con múltiples elementos acabados en negro para reforzar su imagen robusta. En el interior, la transformación continúa con un acabado bitono “Doppio” y “Nasturtium”, acompañado por inserciones de roble teñido.
Un turbodiésel clásico con el doble de potencia
En lugar de instalar un motor V8 o un conocido bloque LS, EMC mantuvo el propulsor turbodiésel de cinco cilindros y 2.5 litros desarrollado por Mercedes-Benz. Aun así, el motor recibió una profunda actualización con nuevos árboles de levas de doble árbol de levas en cabeza, un turbocompresor revisado y otras mejoras que mejoraron su desempeño.
Gracias a esa preparación, la potencia pasó de los 150 caballos originales hasta más de 225 hp, una cifra que prácticamente duplica el rendimiento de las versiones atmosféricas del motor y cambia por completo el comportamiento del vehículo. El incremento de potencia convierte al veterano todoterreno en un campero más ágil y capaz, ofreciendo una aceleración y recuperación superior.
Entre otras novedades que se añadieron al proyecto aparecen un nuevo parachoques delantero con defensa de acero, pasos de rueda ensanchados, una jaula antivuelco exterior y rines de 17 pulgadas con un acabado negro. El resultado conserva las proporciones originales del Clase G, pero transmite una presencia mucho más agresiva y preparada para la aventura.
Jessica Paola Vera García.












