En el lejano Sudeste Asiático, un preparador local le dió un nuevo aspecto a una Toyota Prado de los años noventa. Véala aquí.
A simple vista parece una Toyota Land Cruiser Prado de la generación anterior (J150), pero en realidad se trata de un modelo más viejo, el que la marca vendió en la década de los años noventa. Correspondía a la segunda generación del SUV todoterreno japonés y se identificaba con la referencia J90, la cual se vendió, exactamente, entre 1996 y 2002.
Ahora, un preparador local de Laos, un país en el lejano Sudeste Asiático, encontró un ejemplar de la Prado J90 casi en estado de chatarra y la transformó en una J150, por lo menos en apariencia. Recordemos que este modelo se produjo entre 2009 y 2023, por lo que evidentemente existen diferencias significativas en todos los aspectos.
Lo curioso es que el resultado logra disimular la procedencia del vehículo final y las ‘cicatrices’ de la ‘cirugía’ no se notan. Todos los elementos y accesorios exteriores coinciden con la Prado de cuarta generación y se añadieron varios gadgets modernos, necesarios para su existencia actual. Sin embargo, el equipo a cargo del proyecto no modificó el sistema de propulsión.

Una Toyota Prado de los noventa que parece del 2010
La mayor dificultad que tuvo que superar el prepador para la adecuación de esta Toyota Prado J90 fue que, comparada con la J150, tiene dimensiones diferentes. El modelo más reciente es más largo y ancho, y tiene una distancia entre ejes mayor. Aún así, es un detalle que no salta a la vista y las nuevas piezas parecen haber encajado bien en su lugar.
El montaje comenzó prácticamente desde cero, contando apenas con el chasis del vehículo original. Los nuevos paneles de la carrocería replican lo más fiel posible a la Prado de cuarta generación, y en su parte delantera también se incorporaron elementos característicos como una parrilla prominente de barras verticales y faros principales que se alarga sobre la línea del capó.
Las modificaciones o mejoras que se hicieron en el interior, incluyen la instalación de nuevos cuadro de instrumentos, volante y consola central. Además, se actualizó la tapicería y los paneles de las puertas, y se añadió una pantalla táctil multimedia que le da el torque moderno.

El motor de siempre
Pasando a ver lo que hay bajo el capó, se conservó el motor original de la Prado J90, aunque no se especificó si se trataba del bloque de gasolina V6 de 3.4 litros o el diésel de 3.0 litros, disponibles en ese modelo. En cambio, el J150 de los años 2000 se vendió con un V6 de 4.0 litros, y opciones diésel de 2.8 litros y 3.0 litros.
Quizás se trató de una cuestión de nostalgia, o de presupuesto limitado, pues este proyecto con las conversiones realizadas tuvo un costo total de casi 12.000 dólares, o aproximadamente 50 millones de pesos colombianos. ¿Valió la pena?
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Jessica Paola Vera García. Fotos: Keng Car Modify.









