Aston Martin quiere viajes largos sin sacrificar prestaciones en su nuevo SUV. El DBX GT aísla un 13% más el ruido y mantiene sus poderosos 727 hp.

El DBX ya demostró que un SUV puede conservar buena parte del carácter deportivo de Aston Martin. Ahora, la marca británica lleva ese concepto hacia otro objetivo, el de ofrecer un carro capaz de combinar sus prestaciones con una experiencia de viaje más confortable.

La nueva versión se diferencia del DBX S por una apariencia menos agresiva. En lugar de hacer evidente su potencial mecánico, Aston Martin optó por una imagen más elegante, acorde con la filosofía GT que ha acompañado a la marca durante décadas. En el frontal aparece una parrilla de doble barra metálica, con posibilidad de elegir entre acabados claros u oscuros. A esto se suman nuevas tomas de aire y luces diurnas que refuerzan la sensación de mayor anchura.

En los laterales, una moldura metálica de dos piezas combina superficies pulidas y satinadas, con un acabado inspirado en técnicas tradicionales de relojería. Los estribos, parachoques y difusor posterior están pintados en el mismo tono de la carrocería. Los rines de 22 pulgadas con acabado Satin Titanium y neumáticos Pirelli Scorpion Zero All-Season forman parte del equipo estándar, aunque también se pueden elegir unidades de 23 pulgadas. Atrás, cuatro salidas de escape dejan claro que, pese a su enfoque más confortable, este sigue siendo un Aston Martin con motor V8.

Aston Martin DBX GT

Aislamiento y comodidad

La transformación más importante está en la cabina. El Aston Martin DBX GT estrena asientos delanteros y traseros con mayor acolchado, nuevos apoyos laterales y una capa de espuma viscoelástica de 10 mm. En la segunda fila, los asientos adoptan una configuración individual, con apoyacabezas y refuerzos laterales que buscan mejorar el soporte durante trayectos prolongados. El techo panorámico de vidrio viene de serie, mientras que los materiales incluyen cuero semi-anilina y superficies acolchadas.

Hay incluso un dato que muestra el nivel de trabajo artesanal. Y es que cada asiento delantero requiere más de cuatro horas y media de elaboración, utilizando 691 metros de hilo y 3.297 perforaciones. Pero Aston Martin también intervino aspectos menos visibles. Se añadieron materiales de aislamiento en puertas, pasos de rueda y zona de carga, así como vidrios laterales traseros laminados acústicamente. Según las mediciones de la marca, estas modificaciones mejoran en 13% el Articulation Index, indicador utilizado para medir la facilidad de mantener una conversación dentro del carro mientras está en movimiento.

El confort adicional no implica renunciar al desempeño. El DBX GT conserva el V8 biturbo de 4,0 litros, con 727 hp a 6.250 rpm y 900 Nm de torque entre 3.000 y 5.250 rpm. Este propulsor comparte tecnología de turbocompresores con el superdeportivo de motor central Valhalla y trabaja junto con una transmisión automática de nueve velocidades y un sistema de tracción integral activa.

Aston Martin DBX GT

Poder y comodidad

El conjunto incorpora además un diferencial trasero electrónico de deslizamiento limitado y cinco modos de conducción adaptativos: cuatro para carretera y uno destinado a superficies fuera del asfalto. Así, el SUV puede acelerar de 0 a 100 km/h en 3,3 segundos y alcanzar 310 km/h. Para controlar semejante capacidad, equipa frenos carbocerámicos con discos de 420 mm adelante y 390 mm atrás.

En esencia, el Aston Martin DBX GT cambia las prioridades sin cambiar la naturaleza del vehículo, pues conserva las cifras de un SUV de muy altas prestaciones, pero busca que recorrer largas distancias resulte una experiencia menos exigente para sus ocupantes.

Aston Martin DBX GT

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Paola Reyes Bohórquez.