Los carros modernos pueden recopilar información sobre la forma en que conducimos. Un estudio siguió el rastro de esos datos y encontró que puede terminar en manos de terceros.
La investigación publicada por Consumer Reports en septiembre de 2026, buscó responder una pregunta bastante incómoda: ¿qué información está saliendo realmente de los carros conectados y quién la recibe? Para hacerlo, investigadores de Northeastern University analizaron 21 vehículos de 19 marcas y sus respectivas aplicaciones móviles.
Los vehículos fueron sometidos a diferentes pruebas para interceptar el tráfico de datos. Los investigadores utilizaron conexiones Wi-Fi, una estructura tipo jaula de Faraday para bloquear las comunicaciones celulares y pruebas sobre las aplicaciones de cada fabricante. Allí utilizaron funciones habituales como localizar el carro, consultar información del vehículo, revisar el historial de servicio y controlar las funciones de manera remota.
El resultado dejó claro que la conectividad tiene un costo que no siempre es evidente para el propietario. De las 30 aplicaciones móviles analizadas, 28 enviaban información a compañías externas de publicidad o análisis, mientras que siete transmitieron algún dato personalmente identificable, como nombre del propietario, el número VIN o ubicación geográfica precisa.
Del carro a los grandes corporativos
La investigación también identificó como receptores de datos a algunas de las mayores compañías tecnológicas, entre ellas Amazon, Google, Meta, Microsoft, Pinterest y Snap. En determinados casos, estas empresas forman parte del ecosistema que permite ofrecer servicios dentro del vehículo, pero además operan plataformas relacionadas con publicidad y segmentación de usuarios.
Y aquí aparece uno de los puntos más delicados del asunto. El conductor no necesariamente tiene una idea clara de todo lo que ocurre detrás de la pantalla del sistema multimedia. Consumer Reports ya había advertido en una investigación anterior que los fabricantes pueden recopilar datos como aceleraciones, frenadas, velocidad y otros patrones de conducción, información que puede terminar siendo compartida con seguros, servicios tecnológicos y corredores de datos.
El problema no está únicamente en tener GPS, conexión a internet o una aplicación para abrir el carro desde el celular. La investigación muestra que el automóvil se está convirtiendo en otro dispositivo conectado capaz de generar flujo constante de información, algo parecido a lo que ocurre con un teléfono inteligente, pero con datos relacionados con hábitos de conducción.
Para el comprador, esto abre una discusión que apenas empieza a tomar fuerza. Qué información debe recopilar un carro para prestar un servicio y cuál termina utilizándose con fines comerciales. Consumer Reports sostiene que los fabricantes deberían ofrecer mecanismos de consentimiento más claros y se señala la necesidad de mayor transparencia sobre el destino de los datos.
LEA TAMBIÉN: Expo Auto Chino: la feria de multitudes, novedades y la polémica reacción de Renault
Jessica Paola Vera García.









