Kennedy, Ciudad Bolívar y Bosa encabezan las localidades con más hurtos. Los delincuentes desguazan los vehículos en horas para vender autopartes en el mercado ilegal.

La inseguridad en Bogotá no da tregua y el robo de vehículos se ha consolidado como uno de los delitos más persistentes en la ciudad. En el primer trimestre de 2026, la capital superó los 55.000 hechos delictivos, en un contexto donde el hurto de automotores mantiene cifras que preocupan tanto a autoridades como a ciudadanos.

De acuerdo con datos revelados a inicios de abril por el concejal Leandro Castellanos, en ese periodo se registraron al menos 525 robos de vehículos, lo que equivale a cerca de seis casos diarios. La cifra no solo confirma la continuidad del fenómeno, sino que evidencia su transformación en una actividad cada vez más organizada.

Lejos de tratarse de hechos aislados, el delito responde a una estructura criminal compleja. Investigaciones del Concejo de Bogotá señalaron que detrás de cada hurto existe una cadena bien definida que inicia con la selección del vehículo, continúa con el robo y termina en el desmantelamiento técnico, la falsificación de documentos y la comercialización ilegal de autopartes.

Negocio redondo

Este engranaje delictivo se sostiene gracias a su rentabilidad. Según el concejal Marco Acosta, el mercado ilegal de autopartes mueve alrededor de $4.500 millones de pesos, lo que lo convierte en un negocio atractivo para organizaciones criminales que además se articulan con otras economías ilícitas.

Localidades como Kennedy, Ciudad Bolívar, Bosa, Engativá, Suba, Fontibón y Puente Aranda concentran buena parte de los casos. En estos sectores, las autoridades han detectado patrones que evidencian operaciones sistemáticas, con delincuentes que emplean diversas modalidades para concretar los robos.

Entre los métodos más comunes están los atracos con arma de fuego, el “halado” de vehículos estacionados y los engaños a conductores. Sin embargo, el mecanismo más preocupante es el desmantelamiento exprés: una práctica que permite desguazar un carro en pocas horas para vender sus piezas en el mercado ilegal, reduciendo significativamente las posibilidades de recuperación.

Modelos más afectados

Los vehículos más afectados suelen ser aquellos de alta circulación y fácil comercialización de repuestos. Modelos como Chevrolet Spark, Kia Picanto y Hyundai Accent figuran entre los más vulnerables, junto con camionetas de trabajo como Toyota Hilux y de gama media y alta como Toyota Fortuner y Mazda CX-5. La elección no es casual: estos automotores tienen una alta demanda de autopartes, lo que maximiza las ganancias de las redes ilegales.

Un caso reciente reflejó la gravedad de la situación. El pasado 6 de abril, delincuentes robaron una camioneta Nissan X-Trail en la que se encontraba una menor de siete años. El hecho desató un operativo de las autoridades que terminó con el abandono del vehículo por parte de los responsables, generando alarma entre la ciudadanía.

Este panorama se suma a una percepción creciente de inseguridad. Aunque algunos delitos han mostrado reducciones, como el hurto a personas o a comercios, los llamados delitos de alto impacto, como el robo de vehículos, continúan golpeando la tranquilidad de los habitantes.

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Paola Reyes Bohórquez.