Ante la subida de los combustibles, los carros eléctricos ya ahorran millones de dólares diarios. Así protegen su bolsillo y la economía regional.

En medio del encarecimiento de los combustibles provocado por la guerra en Oriente Medio, América Latina y el Caribe están logrando ahorrar cerca de 3 millones de dólares diarios gracias al uso de carros eléctricos. Así lo reveló un reciente informe de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía, Olacde, que subraya el papel clave de la electromovilidad como respuesta inmediata a la volatilidad energética.

El documento señala que los autos eléctricos no solo representan una alternativa ambiental, sino también una opción significativamente más eficiente desde el punto de vista económico. Según la Olacde, un vehículo eléctrico puede ser hasta cinco veces más eficiente que uno de combustión interna, lo que se traduce en una reducción sustancial de costos para usuarios y sistemas de transporte.

Con precios del diésel y la gasolina que rondan los 1,30 USD por litro, circular en un carro eléctrico puede significar un ahorro anual de hasta 2.018 dólares frente a un vehículo convencional. La diferencia es aún más marcada en el transporte público: cada autobús eléctrico permite ahorrar cerca de 26.000 USD al año en comparación con uno a diésel. Este ahorro podría incrementarse hasta los 48.750 USD si los combustibles aumentan un 50 %, un escenario plausible ante la incertidumbre geopolítica actual.

Carros eléctricos

Transición energética, una realidad

El secretario general de la Olacde, Andrés Rebolledo, enfatizó que la transición energética ya no es una promesa lejana. “La electromovilidad ha dejado de ser una apuesta a futuro para convertirse en una herramienta de estabilidad inmediata. Cada kilómetro recorrido con electricidad protege el capital regional y fortalece la resiliencia económica frente a choques externos”, afirmó.

Uno de los casos más destacados en la región es Chile, que se posiciona como líder en la adopción de esta tecnología. De acuerdo con cifras del organismo, el país evita anualmente un gasto superior a los 138 millones de dólares en combustibles gracias a su flota de más de 4.000 buses eléctricos y cerca de 12.000 vehículos particulares de este tipo.

La expansión de la electromovilidad ha sido una política prioritaria en Chile desde 2022 y se mantiene como una línea estratégica del actual Gobierno. Recientemente, el presidente José Antonio Kast defendió un aumento significativo en el precio de los combustibles, argumentando que trasladar el costo a los ciudadanos era preferible a incrementar la deuda estatal, lo que a largo plazo podría generar mayores impactos económicos.

Desafíos de infraestructura

No obstante, el avance de los vehículos eléctricos en la región aún enfrenta desafíos importantes. Las grandes distancias en países extensos, una infraestructura de carga insuficiente y los altos costos iniciales de adquisición continúan siendo barreras que limitan su adopción masiva, tanto en el transporte de mercancías como en el uso personal.

A pesar de estas dificultades, la Olacde proyecta que la electromovilidad desempeñará un papel crucial en la lucha contra el cambio climático. La meta regional apunta a que este tipo de transporte contribuya con el 20 % de la reducción de emisiones necesaria para alcanzar la neutralidad de carbono en 2050. Como referencia, en Chile las emisiones del transporte público han disminuido más de un 93 % en los últimos ocho años, evidenciando el potencial transformador de esta tecnología.

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Paola Reyes Bohórquez.