Bogotá estrena los primeros 68 buses eléctricos fabricados en el país por Superpolo. Así es el plan para sumar 711 unidades a 2027.

Bogotá avanza en la electrificación de su transporte público con la entrada en operación de los primeros 68 buses eléctricos del componente zonal, parte de un ambicioso plan que contempla la incorporación de 711 unidades entre 2026 y 2027. La estrategia, liderada por TransMilenio, busca renovar vehículos con más de 15 años de servicio y consolidar una política de modernización sostenida.

Más allá del impacto en movilidad, el anuncio introduce un elemento clave: los nuevos buses son fabricados en el país por Marcopolo Superpolo. Este aspecto reabre el debate sobre el papel de la industria nacional en la transición hacia tecnologías limpias, en un contexto donde la mayoría de proyectos en América Latina dependen de proveedores internacionales.

De acuerdo con información oficial, la producción de esta flota involucra a 1.330 trabajadores directos y una red de 180 proveedores locales. Además, se proyectan más de 5.300 empleos indirectos asociados a la operación. La compañía ensambladora estima que este proyecto representa un aumento cercano al 30 % en su capacidad productiva, lo que evidencia el impacto del transporte eléctrico en la economía local.

Flota buses eléctricos SITP Made in Colombia

Renovación de la flota

El alcalde Carlos Fernando Galán destacó que esta renovación “representa un salto importante en movilidad, sostenibilidad y calidad de vida”, subrayando que la ciudad mantiene su apuesta por un sistema más limpio y eficiente.

La iniciativa se suma a una hoja de ruta que ha posicionado a Bogotá como referente regional en electromovilidad. Según datos de TransMilenio, a finales de 2025 la ciudad contaba con 1.485 buses eléctricos, consolidándose como la urbe con mayor flota de este tipo fuera de China. Posteriormente, se anunció la incorporación de 364 unidades adicionales para el sistema troncal, con lo que se espera alcanzar cerca de 1.850 vehículos eléctricos en operación.

En términos operativos, los vehículos están diseñados para mejorar la experiencia del usuario con servicios como wifi gratuito, puertos USB, cámaras de seguridad, pantallas informativas y botones de pánico. También incluyen espacios inclusivos y mejores condiciones de cabina, reduciendo ruido, vibración y temperatura para los conductores.

Flota buses eléctricos SITP Made in Colombia

Impacto al medio ambiente

El impacto ambiental es otro de los ejes centrales. Según el Distrito, estos primeros 68 buses permitirán reducir aproximadamente 2.628 toneladas de dióxido de carbono al año, una cifra equivalente a la siembra de más de 119.000 árboles. Este tipo de iniciativas refuerza el papel del transporte público como herramienta clave en la reducción de emisiones y la mejora de la calidad del aire urbano.

Sin embargo, el aspecto más relevante podría estar en el frente industrial. La fabricación local de estos buses sugiere que la transición energética también puede convertirse en una oportunidad para fortalecer cadenas de valor nacionales. En una región donde la adopción de tecnologías limpias suele depender de importaciones, el caso de Bogotá plantea un modelo que combina sostenibilidad con desarrollo económico.

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Paola Reyes Bohórquez.