La Comisión Europea plantea medidas urgentes para reducir el consumo de combustible ante tensiones en el suministro global.
La crisis energética derivada del conflicto en Irán y las restricciones en el estrecho de Ormuz ha llevado a la Comisión Europea a proponer un paquete de medidas para reducir el consumo de combustible, especialmente en el sector del transporte.
A través de una carta enviada a los 27 países miembros, el comisario de Energía, Dan Jorgensen, instó a los gobiernos a adoptar acciones voluntarias que permitan anticiparse a una posible crisis prolongada en el suministro de petróleo.
Entre las recomendaciones más destacadas está la reducción de los límites de velocidad en autopistas en al menos 10 km/h, una medida que, según el organismo, puede disminuir de forma inmediata el consumo de combustible en carros particulares y de carga. Esta estrategia ya había sido aplicada en Europa en momentos de crisis energética anteriores.

Más estrategias de ahorro
El plan también incluye fomentar el teletrabajo para reducir los desplazamientos diarios. Así como evitar los viajes en avión cuando existan alternativas, con el objetivo de aliviar la presión sobre el combustible de aviación. Además, se promueve el uso del transporte público frente al vehículo particular, como una forma rápida de disminuir la demanda de petróleo.
Otra de las propuestas es implementar sistemas de rotación por matrícula en grandes ciudades, limitando el acceso de automotores según el día. Esta medida busca reducir la congestión y el uso intensivo de combustible en zonas urbanas densamente pobladas.
Estas recomendaciones se alinean con el enfoque de la Agencia Internacional de la Energía, que ha insistido en la necesidad de adoptar cambios inmediatos en los hábitos de movilidad para enfrentar escenarios de escasez. Aunque Jorgensen aseguró que el suministro energético en la Unión Europea está garantizado por ahora, advirtió sobre la alta dependencia de la región del Golfo Pérsico para productos refinados.

Alerta por desabastecimiento
“Necesitamos actuar ya y hacerlo juntos como una verdadera unión”, afirmó, al subrayar la importancia de una respuesta coordinada. El comisario también alertó sobre el riesgo de adoptar medidas que aumenten el consumo de combustible o limiten el funcionamiento del mercado energético, en referencia indirecta a políticas como la reducción de impuestos a los combustibles en algunos países.
Este escenario internacional podría tener efectos en países como Colombia, donde el precio de los combustibles depende en gran medida del comportamiento del mercado global. Un aumento sostenido en el petróleo podría traducirse en mayores costos internos, presión sobre el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles y posibles ajustes en políticas de movilidad.
En ciudades como Bogotá o Medellín, algunas de estas medidas ya han sido implementadas parcialmente, como restricciones vehiculares tipo “Pico y Placa”, que comparten objetivos similares a los sistemas de rotación por matrícula propuestos en Europa. La coyuntura energética global, marcada por tensiones geopolíticas, está obligando a los gobiernos a replantear sus estrategias de consumo y movilidad, en un contexto donde la eficiencia energética se convierte en una prioridad.
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Paola Reyes Bohórquez.






