Un nuevo hito tecnológico se ha presentado en China, con la construcción automatizada de un tramo de carretera de 158 km.
China ha dado un gran paso en la automatización, y uso de inteligencia artificial y robots, está vez al servicio del desarrollo de la infraestructura del país y la construcción de obras. Específicamente hablamos de la pavimentación de 158 km de la carretera que conecta a Pekín con Macao, realizada sin intervención humana en sitio.
Esto fue posible gracias al uso de robots autónomos, drones inteligentes y sistemas de inteligencia artificial, siendo el primer ejemplo a nivel nacional en China, e internacional, de una carretera construida únicamente por máquinas controladas por inteligencia artificial, marcando un hito en la historia de la ingeniera y la construcción.
En el desarrollo de este proyecto participaron tres grupos de propiedad estatal, los cuales aportaron desde su propia expertise, como la pavimentación, el apisonado y el control de maquinaria. Como resultado, la obra se completó hasta un 30% más rápido que usando métodos convencionales, y se redujeron los errores humanos y los desechos de materiales.

La primera construcción automatizada del mundo
La protagonista fue una pavimentadora autónoma de 20 metros de ancho con seis rodillos autopropulsados de 13 toneladas y tres compactadoras de caucho de 30 toneladas, todos coordinados por un sistema central con tecnología de posicionamiento satelital, sensores de precisión y algoritmos de planificación en tiempo real.
El proceso comenzó con el vuelo de drones autónomos que realizaron un escaneo topográfico detallado, generando modelos 3D del terreno existente. La inteligencia artificial se encargaba de analizar fisuras, desgaste y errores estructurales, creando un plano milimétrico para guiar la operación.
Seguidamente, las máquinas autopilotadas ejecutaron la pavimentación continua colocando el asfalto en una sola pasada, seguida por rodillos que compactaron la superficie con un acabado perfecto de uniformidad y alineación. Al no requerir operarios, se eliminaron los riesgos asociados a accidentes laborales.

Además, la construcción pudo avanzar las 24 horas del día, incluso a temperaturas que sobrepasaban los 40 grados centígrados, donde los robots continuaron operando sin interrupciones. Aunque los costos iniciales fueron elevados debido a la inversión en tecnología avanzada, los beneficios a largo plazo incluyen ahorro en mano de obra y mayor durabilidad de la vía.
Si bien el proyecto se llevó a cabo sin trabajadores en sitio, hubo supervisión humana en centros remotos para garantizar la seguridad y operación. A nivel internacional se ha generado un debate sobre los desafíos legales de la construcción automatizada, la regulación para este tipo de infraestructuras y las implicaciones en el empleo del sector.
Jessica Paola Vera García.








