Atlanta pondrá en marcha un sistema piloto de vehículos autónomos eléctricos con carriles exclusivos. El modelo promete transporte asequible.
La primera red pública piloto de vehículos autónomos del mundo comenzó su construcción esta semana en el área metropolitana sur de Atlanta, en Estados Unidos. El proyecto apuesta por pequeños vehículos eléctricos sin conductor ni volante que circularán por carriles exclusivos, separados completamente del tráfico convencional y coordinados mediante inteligencia artificial.
El sistema, desarrollado por la empresa Glydways, busca ofrecer la capacidad de transporte de un tren ligero a un costo comparable al de un autobús. Esto, con un modelo de servicio bajo demanda que elimina las esperas tradicionales del transporte público.
A diferencia de otras flotas de autos autónomos que circulan en calles abiertas junto a conductores humanos, el modelo de Glydways funciona sobre infraestructura totalmente aislada. Los carros eléctricos operarán en vías construidas específicamente para ellos y gestionadas por software de inteligencia artificial.

Servicio las 24/7
El servicio funcionará 24 horas al día, siete días a la semana. Los usuarios solicitarán el auto mediante una aplicación y se movilizarán directamente desde su origen hasta el destino sin paradas intermedias. Esto, lo denomina la compañía como: “viajes de cero paradas”. Cada pasajero podrá viajar de forma individual o en grupo, evitando los tiempos de espera de las rutas tradicionales.
Según la empresa, el sistema permitirá una operación eficiente gracias a velocidades constantes y mínima distancia entre vehículos. Esto haría posible movilizar unas 10.000 personas por hora en un carril de 6,6 pies de ancho. El modelo pretende replicar el rendimiento de un tren ligero con una inversión mucho menor en infraestructura y operación. De acuerdo con Glydways, el sistema representa solo una pequeña fracción del costo de capital y funcionamiento de las redes ferroviarias.

Costos reducidos
“Simplemente poner vehículos autónomos en carreteras abiertas no resuelve la congestión”, explicó Mark Seeger, codirector general de la compañía. “En muchas ciudades, la empeora”. Según el directivo, las ciudades requieren “nueva capacidad neta”, es decir, sistemas de transporte adicionales que no compitan con la infraestructura existente.
El modelo económico se basa en la eliminación de conductores, el uso de propulsión eléctrica y el mantenimiento reducido en un sistema de vías controladas, lo que permitiría abaratar los costos operativos. Así, el tramo inicial del sistema tendrá una longitud de 0,8 kilómetros y conectará el Gateway Center Arena con la estación ATL SkyTrain del Centro de Convenciones Internacional de Georgia. El servicio será gratis y su puesta en marcha está prevista para diciembre de 2026.
La construcción del piloto fue anunciada oficialmente durante la South Metro Development Outlook Conference. Sus promotores destacan que la tecnología permitirá desplegar infraestructura más rápido que los sistemas de metro tradicionales, que pueden costar cientos de millones de dólares por kilómetro y tardar décadas en construirse.

Atlanta como laboratorio
La elección de Atlanta responde a su entorno controlado y a patrones de demanda previsibles, lo que la convierte en un escenario adecuado para evaluar el rendimiento del sistema antes de su expansión. Un estudio de viabilidad evaluará la eficiencia del modelo y determinará si debe ampliarse a otras zonas del área metropolitana.
Aunque el proyecto se encuentra en fase inicial, Glydways ya firmó acuerdos con autoridades de transporte de Dubái y con la Oficina de Inversión de Abu Dabi para explorar su implementación en Emiratos Árabes Unidos, además de mantener conversaciones con funcionarios en Tokio, Florida, California y Nueva York.
Más allá de la tecnología, ya probada en otros sistemas autónomos, el principal reto será demostrar la viabilidad económica del modelo cuando se expanda a gran escala. La promesa de ofrecer la capacidad de un tren con costos de autobús resulta atractiva, pero el piloto permitirá comprobar si el sistema funciona en la práctica o si queda como una propuesta experimental.
Paola Reyes Bohórquez.








