El RUF Project Dragon de 621 hp con chasis de carbono sale a subasta sin reserva previa y apunta a superar los 8 millones de dólares.
El mercado de los carros de colección tendrá uno de sus protagonistas más llamativos en noviembre. Se trata del RUF Project Dragon, un deportivo de fabricación única cuya valoración alcanza los US$8 millones. La casa Gooding Christie’s lo ofrecerá sin precio mínimo de reserva durante su subasta de Retromobile New York, programada para los días 20 y 21 de noviembre de 2026.
La estimación está entre US$6 millones y US$8 millones, una cifra que podría convertirlo en el RUF más costoso vendido en una subasta. Sin embargo, ese resultado todavía está por verse, ya que se trata de una valoración previa y no del precio final que alcanzará el carro. Lo que hace particular a este automóvil no es solamente su potencia. El Project Dragon nació como un encargo exclusivo de un coleccionista, desarrollado en colaboración con Alois Ruf y su equipo, con el propósito de reinterpretar el histórico CTR2 Sport mediante soluciones de diseño y fabricación contemporáneas.
La carrocería se construyó a partir de la última estructura sin terminar que RUF conservaba de la época del CTR2. El proyecto tomó forma con la participación de Tony Hatter, diseñador reconocido por su trabajo en el Porsche 911 de generación 993.
CTR2 Sport reinterpretado
La silueta conserva rasgos asociados al CTR2 Sport, pero incorpora una carrocería personalizada de fibra de carbono y una jaula antivuelco integrada. El resultado se distingue por sus tomas de aire, un alerón trasero integrado visualmente con el conjunto y una salida de escape central.
El color también juega un papel fundamental. RUF eligió el tono exclusivo Dragon Fire Orange, que se extiende hasta las llantas de cinco radios diseñadas específicamente para este proyecto por OZ Racing. Así, el carro no depende únicamente de su rareza para diferenciarse: tiene una identidad visual propia. La configuración incluye suspensión Bilstein PSS10 y frenos carbocerámicos. Son componentes que respaldan su planteamiento deportivo, aunque el verdadero valor para los coleccionistas está en la combinación de ingeniería, diseño personalizado y procedencia.
Motor bóxer biturbo
Bajo la carrocería se encuentra un motor bóxer de seis cilindros, 3,6 litros, refrigerado por aire y con doble turbocompresor. Entrega 621 hp a 6.500 rpm, alrededor de 40 hp más que el CTR2 Sport original, de acuerdo con la información de referencia suministrada para el proyecto.
Esta configuración conserva una de las características mecánicas más distintivas de los deportivos clásicos de RUF: el motor bóxer refrigerado por aire. La preparación específica para el Project Dragon, sumada a los cambios en la carrocería, la suspensión y los frenos, hace que no sea simplemente un ejemplar antiguo restaurado, sino una creación exclusiva desarrollada a partir de una base histórica.
El interior también recibió un tratamiento especial. Los asientos deportivos combinan cuero negro y tela con detalles naranjas, mientras que los respaldos en ese mismo color aportan contraste. Los instrumentos personalizados, con acabados a juego con la carrocería, completan una cabina concebida para mantener la coherencia estética del proyecto.
Apenas 1.221 km
Gooding Christie’s registra que el vehículo fue entregado a su primer propietario en marzo de 2024. Para su próxima venta, el odómetro marca apenas 1.221 kilómetros, equivalentes a 759 millas. La casa de subastas no ha divulgado el motivo por el que su propietario decidió ponerlo a la venta. La operación se realizará sin precio de reserva, lo que significa que no existe un mínimo de venta previamente establecido por el vendedor para que la puja sea válida. El precio definitivo dependerá de las ofertas que se presenten durante la subasta.
El interés está en comprobar hasta dónde puede llegar un automóvil que reúne tres factores difíciles de encontrar juntos como producción de un solo ejemplar, ingeniería especializada y una conexión directa con la historia de RUF. La valoración millonaria no garantiza un récord, pero sí sitúa al Project Dragon entre las piezas más ambiciosas que la firma ha llevado al mercado de coleccionistas.
Para quienes siguen el mundo de los deportivos exclusivos, también es una muestra de cómo los fabricantes especializados pueden convertir una plataforma histórica en un proyecto irrepetible. En este caso, la rareza no es un argumento añadido después de fabricar el carro: fue parte central de su concepción.
Paola Reyes Bohórquez.











