En Bogotá, las cámaras “salvavidas” impusieron 700. 000 comparendos en un año, pero con un aumento del 4,23 % en muertes viales, surge propuesta para retirarlas.
Desde centros estratégicos de la capital hasta puentes peatonales, las cámaras de fotomultas se han convertido en un tema candente en Bogotá. Aunque sus promotores las denominan “cámaras salvavidas”, lo cierto es que entre críticas y cifras contradictorias, el debate se intensifica debido a que, pese a imponer más de 715.000 comparendos en 2024, las muertes por siniestros viales crecieron un 4,23 %, alcanzando 151 fallecidos solo en el primer semestre del año.
Por lo anterior, el concejal Julián Forero, conocido como “Fuchi”, ingresó un nuevo proyecto ante el Concejo Distrital que busca retirar decenas de estas cámaras. El criterio clave: si en los últimos seis meses no demostraron reducir la siniestralidad, esas cámaras deberían ser desinstaladas.
“Las llamadas ‘cámaras salvavidas’ no están salvando ninguna vida. Pero sí están vaciando el bolsillo de los ciudadanos”, declaró Forero, quien también afirmó que la Secretaría de Movilidad “se ha hecho la vista gorda” ante estudios que evidencian su fracaso.

¿Se irán las cámaras?
Este proyecto no es aislado. En diciembre pasado, la concejal Diana Diago impulsó regulaciones que establecen que las cámaras deben ser visibles, contar con señalización clara y divulgar su tecnología, así como acompañarse de campañas pedagógicas.
A su vez, la ANSV confirmó que las autorizaciones de operación caducan a los 5 años, y alrededor de 98 cámaras estaban operando sin renovar permisos a principios de 2025. Así pues, la Secretaría de Movilidad respondió que las renovaciones estaban en proceso y que todos los dispositivos cumplen los requisitos legales.
El debate se caldea, puesto que, en defensa de las cámaras, la Secretaría Distrital de Movilidad reporta que en corredores con fotodetección se registró una reducción del 19 % en siniestros con fallecidos y del 10 % en lesionados entre 2022 y 2023, afirmando que se “salvaron 202 vidas”.
Sin embargo, el concejal Forero cuestiona esos logros dado que, pese a las cámaras, las muertes siguen al alza, lo que le lleva a calificar este sistema como “un negocio perverso” . El fondo de la controversia se mueve entre percepción pública, justicia vial y transparencia. Entre tanto, un estudio de Uniandes de enero de 2025 revisó el impacto de estas cámaras y la pacificación del tráfico, pero todavía no se conocen resultados definitivos.

Efectividad a nivel nacional
Colombia registró 8.271 muertes en 2024, lo que representa una reducción histórica del 2 %, gracias a estrategias como la intervención municipal y el Plan 365. En Bogotá, el 30 % de conductores redujo la velocidad y los siniestros bajaron un 15 % en los primeros meses del año. Aun así, la ciudad mantiene 92 cámaras activas, con proyecciones de llegar a 500 para 2035 según el Plan de Movilidad Sostenible y Segura.
Por lo pronto, el balance entre seguridad vial y percepción de castigo masivo crea un dilema. Si bien las estadísticas oficiales muestran beneficios concretos, como la reducción de fatalidades en zonas específicas, la sensación de que las cámaras persiguen recaudo no es infundada.
Paola Reyes Bohórquez.








