El Distrito reconoce que no tiene radares para sancionar el exceso de velocidad en patinetas y bicicletas eléctricas. Conozca este vacío legal.

El control de la velocidad en las vías de Bogotá enfrenta un problema estructural. El Distrito reconoció que no dispone de mecanismos suficientes para medir con precisión el comportamiento de vehículos livianos (patinetas, bicicletas eléctricas, entre otros), en medio de un aumento de quejas ciudadanas por incidentes y conductas riesgosas en calles y espacio público.

De acuerdo con reportes conocidos por El Tiempo, la situación se ha vuelto más visible en diferentes zonas de la ciudad, donde peatones y conductores advierten sobre maniobras peligrosas, exceso de velocidad y circulación indebida en espacios no habilitados. Estas prácticas han derivado en siniestros viales que, según las autoridades, no siempre pueden ser cuantificados de manera exacta.

El reconocimiento por parte del Distrito pone en evidencia una limitación en los sistemas actuales de monitoreo. Aunque Bogotá cuenta con cámaras de fotodetección y controles en corredores principales, estos mecanismos no cubren la totalidad de la red vial ni permiten medir con precisión la velocidad en todos los contextos, especialmente en vías secundarias o zonas compartidas con peatones.

Motos eléctricas tipo moped circulando por ciclorruta en Bogotá tras Ley 2486

Riesgos para la ciudadanía

La problemática se agrava en espacios donde la movilidad es mixta, como ciclorrutas, andenes o zonas residenciales, donde algunos conductores, particularmente de vehículos livianos, invaden áreas restringidas o superan los límites de velocidad sin supervisión efectiva. Esta situación ha generado preocupación entre la ciudadanía, que denuncia una sensación creciente de inseguridad vial.

Desde la Secretaría Distrital de Movilidad de Bogotá se ha señalado que el control de velocidad sigue siendo una prioridad, pero también se reconoce que existen vacíos en la medición de ciertos comportamientos. Esto dificulta no solo la imposición de sanciones, sino también la construcción de estadísticas precisas que permitan diseñar políticas públicas más efectivas.

El contexto cobra relevancia si se tiene en cuenta que Bogotá ha impulsado en los últimos años estrategias de reducción de velocidad para disminuir la siniestralidad. Iniciativas como los límites de 50 km/h en corredores principales y zonas de tráfico calmado buscan proteger a los actores más vulnerables, especialmente peatones y ciclistas.

Motos eléctricas tipo moped circulando por ciclorruta en Bogotá tras Ley 2486

Medidas eficaces

No obstante, expertos en movilidad advierten que sin sistemas de control más amplios y tecnología más avanzada, estas medidas pueden perder efectividad. La falta de datos precisos limita la capacidad de las autoridades para identificar puntos críticos y tomar decisiones basadas en evidencia.

En Colombia, los siniestros viales siguen siendo una de las principales causas de muerte. Según cifras de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, miles de personas fallecen cada año en accidentes de tránsito, muchos de ellos asociados al exceso de velocidad. Este factor es considerado uno de los más determinantes en la gravedad de los accidentes.

Ante este panorama, el reto para Bogotá no solo es reforzar los controles, sino también mejorar la cultura ciudadana. Las autoridades han insistido en la importancia de respetar las normas de tránsito y los límites establecidos, especialmente en zonas urbanas donde conviven diferentes actores viales. El debate ahora gira en torno a la necesidad de modernizar los sistemas de monitoreo y ampliar la cobertura de control, con el fin de reducir la accidentalidad y responder a las denuncias de la ciudadanía.

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Paola Reyes Bohórquez. Con información de El Tiempo.