El Hyundai Santa Fe dejó de lado su carácter familiar para convertirse en un radical vehículo para conquistar terrenos extremos.
El actual Hyundai Santa Fe se caracteriza por sus formas cuadradas, amplio espacio interior y configuración orientada a las familias. Sin embargo, el artista digital independiente Khyzyl Saleem decidió llevar ese concepto a un escenario completamente diferente: una máquina todoterreno para el desierto, con proporciones exageradas y una estética mucho más cercana a los vehículos de competición que a un SUV de uso diario.
La propuesta llamó tanto la atención que no pasó desapercibida para la propia Hyundai. La división estadounidense de la marca publicó las imágenes en sus canales oficiales, respaldando públicamente una creación que, aunque por ahora existe únicamente como una representación digital, demuestra hasta dónde puede llegar la imaginación cuando se toma un modelo familiar como punto de partida.
El proyecto convierte al Santa Fe en un vehículo de dos puertas y carrocería notablemente ensanchada. De hecho, son pocos los elementos que permiten identificar inmediatamente al SUV de producción, pues Saleem modificó prácticamente toda su estructura exterior para darle una apariencia propia de una máquina Baja.
Un Hyundai Santa Fe como nunca imaginó verlo
Si bien se modificó gran parte del exterior del Hyundai Santa Fe, entre los rasgos que permanecen están los característicos grupos ópticos delanteros y traseros con forma de H, además del parabrisas. Todo lo demás fue reinterpretado para responder a las exigencias visuales y funcionales de un vehículo pensado para desplazarse a alta velocidad sobre la arena, tierra y superficies irregulares.
Las enormes ruedas con neumáticos todoterreno y tecnología beadlock quedan parcialmente ocultas por unos guardabarros ensanchados, que además incorporan prominentes aletas. Los parachoques también fueron rediseñados para aumentar los ángulos de ataque y salida, mientras que el capó adopta un diseño más agresivo y esculpido.
La preparación digital continúa con un conjunto de luces LED auxiliares instaladas sobre el techo, mientras que la zona posterior incorpora dos ruedas de repuesto. Los paneles laterales traseros también presentan grandes conductos de aire que refuerzan la apariencia de vehículo de competición y aportan mayor agresividad al conjunto.
Si Hyundai decidiera convertir este ejercicio de diseño en un prototipo funcional, el cambio tendría que ir más allá de la carrocería. Características como un chasis personalizado, una suspensión reforzada de largo recorrido y componentes capaces de soportar los impactos que implican la conducción rápida fuera del asfalto, serían imprescindibles. Además, sería necesario contar con un tren motriz suficientemente potente para mover el conjunto con facilidad.
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Jessica Paola Vera García.











