BMW y Toyota resuelven el gran problema del carro eléctrico: un SUV de hidrógeno con 750 km de autonomía que se tanquea en minutos.
El próximo BMW X5 no tendrá una sola forma de moverse. La marca alemana prepara una variante con pila de combustible que se sumará a las alternativas de gasolina, diésel, híbrida enchufable y eléctrica de batería, llevando al SUV una quinta opción de propulsión.
Se trata del BMW iX5 Hydrogen, cuyo lanzamiento para producción en serie está previsto para 2028. A diferencia de un eléctrico convencional, este modelo genera electricidad a bordo a partir del hidrógeno almacenado en sus depósitos, alimentando así el motor eléctrico. La apuesta resulta particularmente llamativa por una razón: BMW busca conservar las ventajas de la movilidad eléctrica, pero eliminando uno de sus principales inconvenientes para determinados usos, el tiempo necesario para recuperar autonomía.
El corazón del sistema será una pila de combustible de tercera generación, desarrollada conjuntamente por BMW y Toyota. En ella, el hidrógeno reacciona electroquímicamente con el oxígeno del aire para producir electricidad, que posteriormente alimenta el sistema de propulsión. El proceso no genera emisiones de CO2 en el escape.
Hidrógeno en lugar de batería
Esta nueva generación ocupa alrededor de 25% menos espacio que la anterior y, según BMW, también mejora la potencia y la eficiencia del sistema. La tecnología se complementa con una batería de alto voltaje que aporta energía adicional cuando el vehículo necesita mayor capacidad de respuesta.
El almacenamiento del combustible es otro de los puntos centrales del proyecto. BMW desarrolló un sistema denominado Hydrogen Flat Storage, compuesto por siete depósitos de alta presión fabricados con material compuesto reforzado con fibra de carbono. En conjunto, pueden almacenar al menos 7 kg de hidrógeno.
La disposición plana busca aprovechar mejor el espacio disponible y permite integrar el sistema sin comprometer el habitáculo. Además, BMW asegura que esta arquitectura es compatible con la batería de alto voltaje de sexta generación y facilita fabricar las diferentes versiones de propulsión del X5 sobre una misma línea de producción.
Hasta 750 km de autonomía
Con esta configuración, BMW proyecta para el iX5 Hydrogen una autonomía de hasta 750 kilómetros bajo ciclo WLTP. Pero el dato que puede resultar más relevante para el usuario está en el tiempo de tanqueo La marca asegura que llenar completamente los depósitos desde vacío tomará menos de cinco minutos, una cifra mucho más cercana a la experiencia de tanquear un carro de combustión que a la de cargar un eléctrico mediante un cargador rápido.
El SUV contará también con tracción integral xDrive, mientras que BMW lo ofrecerá con el paquete M Sport. La marca también está integrando sus sistemas de gestión dinámica para combinar la propulsión eléctrica con el comportamiento esperado de un X5. BMW ya ha sometido la tecnología a pruebas mediante una flota piloto de iX5 Hydrogen y ahora avanza hacia la siguiente etapa: convertirla en un producto de producción en serie.
El gran desafío
La tecnología puede resolver buena parte de las limitaciones asociadas al uso cotidiano de un carro eléctrico, pero existe una condición que no depende directamente del automóvil: la infraestructura para recargar hidrógeno. BMW reconoce que la expansión de esta red será determinante para que los vehículos de pila de combustible puedan convertirse en una alternativa viable para más usuarios.
Así, la alemana plantea precisamente el hidrógeno como un complemento de los carros eléctricos de batería, no como un reemplazo universal de esa tecnología. La producción del iX5 Hydrogen comenzará en 2028, con los sistemas de pila de combustible fabricándose en BMW Group Plant Steyr, Austria. Será el primer modelo de producción en serie de la marca alemana propulsado mediante pila de combustible de hidrógeno.
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Paola Reyes Bohórquez.














