La instalación de nuevas señales que prohíben vehículos eléctricos en ciclorrutas de Bogotá, reavivó el debate por la reciente aprobación del proyecto de ley que autorizó su uso.

Desde hace algunos días, la Secretaría Distrital de Movilidad comenzó a instalar señales de tránsito en 108 puntos críticos de Bogotá, 14 localidades, para prohibir expresamente la circulación de tricimotores, ciclomotores y motos eléctricas en las ciclorrutas, un paso que el Distrito justifica en “proteger la vida de las y los ciclistas”.

Según Claudia Díaz, secretaria de Movilidad, “el tránsito de cualquier tipo de vehículo diferente a las bicicletas pone en riesgo la vida de los ciclistas, debido a las dimensiones de estos vehículos y las altas velocidades que pueden alcanzar”.

Esta medida contrasta con el reciente cuarto debate aprobado en el Congreso del proyecto de ley 111 (Senado 111/ Cámara 219), impulsado por el senador Julio Alberto Elías Vidal, el cual propone regular una nueva categoría llamada “vehículos eléctricos livianos de movilidad personal urbana” (Velmpu).

Ciclorrutas señalización Bogotá

El proyecto de ley

Y es que, según el texto aprobado, los Velmpu, que incluyen bicicletas, patinetas y motos eléctricas con motor debajo de los 1.000 W, estarían autorizados a circular por ciclorrutas a una velocidad máxima de 25 km/h y, adicionalmente, exentos de registro, matrícula y SOAT.

Para los constructores de la ley, estas nuevas regulaciones surgen como respuesta al crecimiento exponencial de estos vehículos en las ciudades colombianas. De acuerdo con el senador Elías, “en los últimos años, estos medios de transporte han ganado popularidad rápidamente, ofreciendo una alternativa sostenible y eficiente para la movilidad urbana”.

Además, se proponen beneficios como exoneración de matrícula, uso únicamente en zonas urbanas, límites de edad, campañas de concientización y promoción del uso de casco y elementos reflectivos. Sin embargo, para el Distrito, el riesgo es evidente: estos vehículos, incluso con motores de 1.000 W, pueden alcanzar velocidades de hasta 60 km/h, muy superiores a los 25 km/h impuestos, lo que podría aumentar los accidentes y poner en peligro a los ciclistas tradicionales.

En respuesta a lo anterior, ya se han realizado operativos que resultaron en 453 inmovilizaciones y 1.483 comparendos por infringir normas como transitar por zonas prohibidas, no portar casco o carecer de documentos obligatorios.

Ciclorrutas Bogotá

Riesgos para los menores

Como si esto no bastara, el alcalde de Bogotá se sumó a las críticas y advirtió sobre los riesgos de permitir el tránsito de menores entre 12 y 16 años en ciclorrutas, sin requisitos mínimos y sin licencia o SOAT. El concejal Julián Forero también cuestionó la tardanza de la Secretaría en opinar durante el proceso legislativo, cuando cada vez más ciudadanos recurren a estos vehículos por las fallas del sistema de transporte público, reclamando una regulación secundaria más participativa.

Los defensores del proyecto advierten que la instalación de señales en ciclorrutas podría constituir un caso de detrimento patrimonial, pues la ley aún no ha sido sancionada y podrían volverse obsoletas en pocos días. Reiteran que solo la sanción presidencial determinará la normativa definitiva.

Este enfrentamiento pone de manifiesto un dilema central: ¿cómo integrar de forma segura e inteligente las nuevas formas de movilidad eléctrica en la infraestructura urbana sin sacrificar la seguridad de los ciclistas? Bogotá, con más de 600 km de ciclorrutas y reconocida internacionalmente por iniciativas como la ciclovía dominical, enfrenta ahora un desafío regulatorio sin precedentes.

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Paola Reyes Bohórquez.