Una crisis de liquidez sacude a Volkswagen. Según filtraciones, necesita 11.000 millones de euros para 2026, lo que fuerza despidos.
Una tormenta perfecta se cierne sobre Volkswagen, donde una crítica crisis de liquidez activó todas las alarmas. Aunque un impase de tesorería no equivale necesariamente a una quiebra, ya que los activos de VW aún superan sus pasivos, la urgencia por conseguir efectivo está forzando a la empresa a considerar medidas drásticas que podrían, paradójicamente, desencadenar una crisis de solvencia.
De acuerdo con información de Bild, Volkswagen podría enfrentarse a un desfase neto de 11.000 millones de euros en 2026, un “hueco” que no logra cubrir actualmente con nuevos préstamos o emisión de deuda. Ante este escenario, el grupo estaría valorando la venta de activos, como filiales de ingeniería, diseño y fabricación de motores, a precios rebajados.
Hay que decir que esto aumentaría el riesgo de que la situación se transforme en una crisis de solvencia, pues si se venden activos clave a descuento, el valor patrimonial se erosiona. Desde Volkswagen emitió un comunicado negando categóricamente el escenario descrito por Bild, asegurando que “nos encontramos en una buena posición financiera”. Aun así, los hechos muestran tensión.

Números de Volkswagen
Y es que, en el primer trimestre de 2025, el grupo reportó una caída de márgenes operativos, margen de operación de 3,7 % sobre unas ventas de 77.600 millones de euros, y un flujo neto de caja negativo de 0,8 miles de millones en la División Automotriz. Además, la agencia de calificación Moody’s rebajó la perspectiva del grupo a “negativa”, aunque mantiene la calificación por encima de bono basura, según reportó Reuters.
Pero ¿qué sucede detrás de este panorama? Pues son varias causan las que se conjugan. Por ejemplo, la necesidad de inversiones masivas para adaptarse a los eléctricos, digitalización y nuevas arquitecturas de automotores; la caída de beneficios y utilidad en algunos mercados clave, especialmente China.
A lo anterior se suma la presión por precios, la competencia creciente, especialmente de marcas asiáticas más ágiles, y los costos fijos elevados. Así mismo, el reto de reestructurar un grupo muy complejo, con múltiples marcas como VW, Porsche, Audi, Seat, Škoda, Traton, y líneas de negocio que se superponen.

¿Y la solución?
Así las cosas, para sanear la cuenta, el grupo inició recortes importantes en marketing, ventas y algunas inversiones físicas, según indicó un colaborador al medio alemán. Al mismo tiempo, se estudia la venta total o parcial de filiales como Italdesign, IAV Ingenieurgesellschaft y Everllence (antes MAN Energy) para obtener liquidez. No obstante, esas operaciones solo podrían cubrir una parte del hueco, lo que plantea un escenario incierto.
Un quiebre en la liquidez podría desencadenar un círculo crítico como rebaja de la calificación crediticia, mayores costos de endeudamiento, menos capacidad para invertir en nuevos modelos eléctricos, demora en modernización de fábricas, pérdida de competitividad y, eventualmente, problemas de solvencia. La urgencia se ve clara y es que sin capital fresco, “faltará dinero para desarrollar nuevos modelos, invertir en tecnologías y modernizar fábricas”, advierten directivos en círculos internos.
Aunque Volkswagen informó que la liquidez neta en la División Automotriz a 31 de marzo de 2025 era de unos 33.000 millones de euros y mantiene una previsión de margen operativo entre 5.5 % y 6.5 % para 2025, el déficit proyectado para 2026 genera alarma. Por su parte, la estrategia de ahorro anunciada en 2023 planteaba ya una meta de 10.000 millones de euros para 2026.

Ajustes directivos
En este contexto, también hay cambios en la cúpula directiva. El doble cargo de Oliver Blume, dirigiendo tanto el grupo Volkswagen como Porsche AG, llega a su fin. A partir de 2026, el exdirectivo de Ferrari, Michael Leiters, tomará las riendas en Porsche, un movimiento que simboliza un nuevo comienzo pero también refleja la presión a la que está sometido el grupo. Esto coincide con una caída de beneficios en Porsche y un escenario de debilidad en la matriz.
La suma de estos elementos, alto endeudamiento, presión en costos, necesidad de inversión urgente, venta de activos y reciclaje directivo, hace que el gigante alemán se sitúe en un umbral crítico; más que simplemente “susto”, el escenario podría ser devastador si no se revierte la tendencia.
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Paola Reyes Bohórquez.








