India rechazó la inversión de BYD y priorizó negociaciones con Tesla, en medio de tensiones geopolíticas con China. Ministro de Comercio: “Por ahora, BYD es un no”.
India reafirmó su negativa a la entrada de BYD en su mercado, una decisión que resalta no solo las tensiones geopolíticas con China, sino también el enfoque proteccionista que sigue caracterizando al país asiático en materia automotriz.
Piyush Goyal, ministro de Comercio e Industria de India, declaró abiertamente que “por ahora, BYD es un no”. Estas palabras fueron pronunciadas durante el Foro Global de India en Bombay, en una entrevista con Bloomberg. La negativa del gobierno indio no es nueva. Hay que recordar que, en 2023, ya había sido rechazada una propuesta de inversión de US$1.000 millones que BYD planeaba realizar en asociación con una empresa local.
Este bloqueo no ha sido aislado. Otro fabricante chino, Great Wall Motor, también se retiró del país luego de no recibir la aprobación regulatoria. Ambos casos evidencian la fuerte reticencia de la India a abrir su mercado a capital chino. Esto, incluso cuando hay una creciente demanda por vehículos eléctricos más asequibles.
Quieren a Tesla
Mientras India le cierra la puerta a BYD, simultáneamente busca atraer a Tesla, en un intento por acelerar la electrificación del parque automotor nacional. El gobierno indio ha estado en conversaciones con la firma de Elon Musk para que esta establezca una planta de producción en el país. Incluso, ha ofrecido incentivos fiscales y reducción de aranceles si decide producir localmente.
Esta apertura se da en el marco de negociaciones de tratados de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea, lo cual podría transformar a India en un centro global de producción de vehículos eléctricos. Es más, el gobierno ha modificado recientemente sus políticas de incentivos para favorecer a marcas extranjeras dispuestas a fabricar en el país.
India aplica un arancel del 100% a los vehículos completamente ensamblados importados, una cifra muy por encima del 2,5% en Estados Unidos, el 10% en Alemania y hasta el 25% en China. Esta política ha protegido durante años a los fabricantes nacionales como Tata Motors y Mahindra & Mahindra, que dominan el segmento de vehículos económicos y SUV compactos.
Estos actores locales han presionado para mantener las barreras arancelarias, temiendo que una apertura del mercado permita a rivales internacionales ofrecer vehículos a precios mucho más bajos. Con modelos eléctricos que se venden por debajo de los US$25.000, BYD habría representado una competencia directa que amenazaría el dominio local.
Paola Reyes Bohórquez.











