Cambios en la demanda, altos costos y nuevas reglas del juego obligaron a Ford a replantear su visión eléctrica y a redibujar el futuro de varios de sus modelos clave.
Ford atraviesa uno de los giros estratégicos más profundos de su historia reciente. Tras apostar con fuerza por los vehículos 100 % eléctricos, la compañía estadounidense reconoció que varias de esas decisiones no dieron los resultados esperados y anunció una reestructuración de gran escala en su portafolio y en sus activos industriales, especialmente en Estados Unidos.
El ajuste no será barato. La automotriz confirmó que registrará cerca de 19.500 millones de dólares en cargos especiales, asociados a la racionalización de su hoja de ruta eléctrica, el abandono de proyectos y la reorientación de plantas que originalmente estaban destinadas a producir nuevos modelos eléctricos.
Según Ford, la combinación de menor demanda de lo previsto, altos costos de producción y cambios regulatorios terminó por erosionar la viabilidad comercial de varios de sus eléctricos en Estados Unidos, lo que obligó a la marca a replantear su estrategia para asegurar rentabilidad y sostenibilidad a largo plazo.


¿No más eléctricos de Ford en Norteamérica?
Entre las decisiones más contundentes está la cancelación de varios vehículos eléctricos de gran tamaño. Aunque la compañía no lo confirmó de manera explícita, todo apunta a que la Ford F-150 Lightning fue retirada de su plan actual como vehículo 100 % eléctrico y regresará en el futuro como una pick-up con extensor de autonomía, una solución que combina motor eléctrico con un generador a combustión.
Ford también abandonó los planes de producir una van comercial eléctrica para Europa, así como un modelo eléctrico similar para Norteamérica. En su lugar, desarrollará una van comercial asequible con motores a gasolina e híbridos, que se fabricará en la planta de Ohio a partir de 2029, enfocada en clientes de trabajo y flotas.
Pese a este freno a los BEV, la marca no abandona por completo la electrificación. Ford mantiene su apuesta por la Universal EV Platform, sobre la cual desarrollará vehículos eléctricos más pequeños y asequibles, con el primer modelo previsto para 2027 y un precio cercano a los 30.000 dólares.


Su nueva estrategia
El verdadero eje de la nueva estrategia estará en la expansión masiva de híbridos y eléctricos con extensor de rango. Ford espera que para 2030 estos sistemas representen cerca del 50 % de su volumen global, un salto significativo frente al 17 % actual. Habrá híbridos enfocados en eficiencia, otros en desempeño y versiones con capacidad de suministro eléctrico externo, una función cada vez más valorada por los clientes.
El cambio es tan profundo que incluso impacta su infraestructura: el Tennessee Electric Vehicle Center pasará a llamarse Tennessee Truck Plant y fabricará camionetas a combustión desde 2029. En paralelo, Ford ampliará su negocio energético con el BlueOval Battery Park en Michigan, donde producirá soluciones de almacenamiento residencial. Para Jim Farley, CEO de la compañía, se trata de un “cambio impulsado por el cliente” que busca una Ford “más fuerte, resiliente y rentable”.
Mientras en Norteamérica Ford ha decidido cancelar o congelar varios de sus proyectos eléctricos, en Europa el panorama es distinto. En el marco de su alianza estratégica con Renault, Ford busca dar una nueva oportunidad a algunos vehículos eléctricos, apoyándose en plataformas compartidas, economías de escala y un enfoque más adaptado a las regulaciones y a la demanda del mercado europeo.
LE PUEDE INTERESAR: La inédita Ford Bronco eléctrica ya es una realidad, pero no será para todo el mundo
Jessica Vargas Álvarez







