BYD llevó a EE.UU. ante los tribunales al considerar ilegales los aranceles a los carros eléctricos, en un movimiento que podría cambiar las reglas de juego para la industria.

BYD continúa su expansión global a un ritmo que pocos fabricantes han logrado igualar en tan poco tiempo. Convertido ya en uno de los mayores productores de vehículos del mundo y en un actor clave de la electrificación, el fabricante asiático tiene un gran pendiente en su hoja de ruta: entrar de lleno al mercado estadounidense de vehículos particulares.

Y es que, hasta ahora, los elevados aranceles de importación han sido el principal muro. Sin embargo, BYD decidió dejar de esquivarlos y enfrentarlos directamente por la vía legal. Así las cosas, cuatro filiales de BYD con sede en Estados Unidos presentaron una demanda formal contra el gobierno federal ante el Tribunal de Comercio Internacional de ese país.

Las empresas demandantes son BYD America LLC, BYD Coach & Bus LLC, BYD Energy LLC y BYD Motors LLC, todas con operaciones activas en territorio estadounidense. La acción judicial no solo apunta contra el gobierno como institución, sino también contra funcionarios y agencias clave como el Departamento de Seguridad Nacional, Aduanas y Protección Fronteriza, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos y el Departamento del Tesoro.

BYD YUAN PLUS

Aranceles bajo la lupa

El núcleo del reclamo es claro: BYD sostiene que Estados Unidos excedió la autoridad legal que le otorga la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, conocida como IEEPA por sus siglas en inglés. Según la demanda, los aranceles impuestos bajo este marco legal carecen de validez jurídica y no se ajustan a los límites que la propia ley establece.

La demanda impugna específicamente nueve órdenes ejecutivas y sus respectivas enmiendas emitidas desde febrero de 2025. Entre ellas se incluyen los aranceles aplicados en las fronteras con México y Canadá, así como aquellos dirigidos directamente a China, algunos de ellos vinculados al combate contra el tráfico de fentanilo. Para BYD, estas medidas no solo afectan el comercio, sino que se apoyan en una interpretación excesivamente amplia de una ley pensada para escenarios de emergencia real.

El fabricante chino no solo busca que se anulen estas medidas de forma permanente. También solicita el reembolso de todas las tarifas cobradas bajo la IEEPA, sumadas a intereses y a los costos razonables del litigio. Aunque a primera vista parezca una batalla cuesta arriba, el documento legal cita precedentes relevantes, como el caso de la importadora neoyorquina de vinos VOS Selections, que logró una victoria judicial al demostrar que el presidente estadounidense no tenía autoridad para imponer ciertos aranceles incluso bajo el paraguas de esta ley.

BYD Seagull eléctrico ensamblado en Brasil

BYD ya fabrica en Estados Unidos

Uno de los puntos más llamativos de este conflicto es que BYD no es un actor externo que intenta entrar desde cero al país. La marca ya tiene presencia industrial en Estados Unidos desde hace años. En Lancaster, California, opera una planta de aproximadamente 550.000 pies cuadrados donde se fabrican cientos de autobuses eléctricos destinados al transporte público. Esta instalación emplea a cerca de 500 trabajadores y es una muestra tangible de la inversión directa del grupo chino en suelo estadounidense.

Eliminar o reducir los aranceles no solo beneficiaría a esta planta, sino que abriría un escenario completamente nuevo para BYD. La compañía podría comenzar a vender vehículos de pasajeros en Estados Unidos, incluso importándolos desde fábricas ubicadas en Canadá o México, aprovechando acuerdos regionales y reduciendo costos logísticos. En otras palabras, el impacto de este caso va mucho más allá de un simple pleito comercial.

BYD carros eléctricos

¿Precedente para toda la industria?

Desde China, la demanda fue interpretada como parte de una tendencia creciente. Sun Xiaohong, secretario general de la rama automotriz de la Cámara de Comercio de China para la Importación y Exportación de Maquinaria y Productos Electrónicos, señaló que la acción de BYD refleja cómo cada vez más empresas optan por utilizar los canales legales para proteger sus derechos e intereses legítimos en mercados extranjeros.

Aunque el proceso judicial aún enfrenta múltiples obstáculos, Sun considera que el caso podría sentar un precedente importante para otros fabricantes chinos que buscan competir en igualdad de condiciones. También plantea un punto sensible para el consumidor estadounidense: permitir el ingreso de marcas como BYD podría ampliar de forma significativa la oferta de vehículos eléctricos asequibles en un mercado donde los precios siguen siendo una barrera para muchos compradores.

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Paola Reyes Bohórquez.