En medio del alza constante de los combustibles, una nueva motocicleta llega con una propuesta distinta: puede funcionar con etanol puro. Así es la Yamaha Factor DX.
Mientras el precio de la gasolina sigue presionando el bolsillo de los conductores, especialmente de quienes dependen de la moto para trabajar o movilizarse, Yamaha acaba de mover el tablero en Brasil con un lanzamiento que no pasa desapercibido. Se trata de la nueva Yamaha Factor DX, una motocicleta urbana que combina diseño conocido con una tecnología que podría marcar un antes y un después: un motor capaz de funcionar tanto con gasolina como con etanol puro.
A primera vista, esta moto recuerda mucho a la familia Yamaha FZ-S, muy popular en mercados como Colombia e India. Su diseño mantiene ese estilo agresivo en el faro delantero y una silueta robusta, aunque con líneas más estilizadas. Sin embargo, lo realmente importante no está en su apariencia, sino en lo que ocurre bajo el tanque.
La gran novedad es su tecnología Blueflex, un sistema que le permite al motor operar con gasolina, etanol o cualquier mezcla entre ambos sin necesidad de ajustes por parte del usuario. En un contexto donde los precios del petróleo son volátiles y las regulaciones ambientales cada vez más exigentes, esta flexibilidad se convierte en una ventaja clara.

Yamaha Factor DX
La Factor DX equipa un motor monocilíndrico de 149 cc, con configuración SOHC de dos válvulas y refrigeración por aire. Entrega 11,8 caballos de potencia y 12,74 Nm de torque cuando funciona con gasolina. Curiosamente, al usar etanol puro, la potencia sube ligeramente hasta los 12 caballos, lo que demuestra que este biocombustible no solo es una alternativa, sino que también puede ofrecer un rendimiento competitivo.
Todo lo anterior se gestiona mediante una caja de cambios de cinco velocidades, pensada para el uso diario en ciudad. Es de anotar que Brasil no es un mercado cualquiera para este tipo de tecnología. El país es uno de los líderes mundiales en el uso de biocombustibles, especialmente etanol derivado de la caña de azúcar, lo que ha permitido el desarrollo de motores flex desde hace años.
Yamaha aprovecha ese contexto para lanzar una moto que responde directamente a esa realidad energética. Más allá del motor, la Factor DX también apuesta por un equipamiento moderno. Incluye lo que la marca denomina “Pack Plus”, que añade detalles prácticos y tecnológicos como puerto de carga USB tipo A y tipo C, un caballete central —muy útil para mantenimiento—, iluminación LED con luces diurnas (DRL) y un tablero completamente digital en pantalla LCD.

Seguridad y diseño
Esta motocicleta también incorpora rines de aleación de 18 pulgadas y un tanque de combustible de 15,4 litros, una cifra destacada dentro de su segmento. En cuanto a seguridad y comportamiento, la moto mantiene una configuración sencilla pero funcional: freno de disco en la rueda delantera y tambor en la trasera, acompañados por llantas Michelin Pilot Street 2.
Todo esto en un conjunto que pesa apenas 133 kilogramos, lo que la hace ágil y fácil de maniobrar en el tráfico. Estéticamente, Yamaha ofrece tres combinaciones de color: gris titanio con rines en tono naranja neón, azul racing con rines a juego y negro medianoche con rines dorados. Son detalles que refuerzan su intención de posicionarse como una moto accesible, pero con apariencia moderna y diferenciada.

Este lanzamiento llega en un momento clave. Con el aumento constante del precio de la gasolina en países como Colombia, alternativas como el etanol empiezan a ganar relevancia. Aunque su disponibilidad aún es limitada en varios mercados, la apuesta de Yamaha deja claro hacia dónde podría evolucionar la movilidad urbana en los próximos años.
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Paola Reyes Bohórquez.








