Honda y Suzuki intensifican sus inversiones en India. Su objetivo es arrebatarle el liderazgo a las marcas chinas en el mercado de motocicletas tanto eléctricas como a combustión. 

El mercado de las motocicletas está viviendo una transformación histórica. Todo apunta a que India se ha convertido en el epicentro de esta revolución. Con una demanda que supera todas las expectativas, se vende una motocicleta cada segundo en el país, los fabricantes japoneses Honda y Suzuki han decidido poner todas sus fichas en este territorio para consolidarse como los líderes indiscutibles a nivel mundial.

Y es que no se trata solamente de producción masiva, sino de una estrategia bien calculada que incluye electrificación, competitividad de precios y una red de distribución imbatible. Por ejemplo, Honda Motor Company está redefiniendo los límites de la producción en serie con su nueva planta en Vithalapur, estado de Gujarat, que promete convertirse en la instalación de fabricación de motocicletas más grande del planeta.

Para 2027, esta megaplanta alcanzará una capacidad de producción de 2,61 millones de unidades anuales, lo que equivale a ensamblar una moto cada cinco segundos. En tal sentido, India no es solo un mercado clave, sino un centro de estrategia global para Honda.

Suzuki V-Strom 160 2025

Plan de electrificación

Pero el objetivo de Honda no se limita a los motores de combustión. La compañía también está invirtiendo fuertemente en movilidad eléctrica, con una nueva planta en Bengaluru que comenzará a operar en 2028, enfocada exclusivamente en motocicletas eléctricas. Así busca competir directamente con las marcas chinas que hasta ahora dominaban el segmento de vehículos eléctricos de bajo costo, pero con una ventaja clave: el respaldo de la calidad y fiabilidad japonesa.

Así las cosas, mientras Honda apuesta por volumen récord, Suzuki está adoptando un enfoque más estratégico, centrándose en el segmento de bajo cilindraje y scooters económicos, donde las marcas chinas han ganado terreno. En mayo de 2025, la compañía anunció una inversión de 130 millones de euros en una nueva planta en Kharkhoda, Haryana, con capacidad para producir 750.000 unidades anuales.

Además, Suzuki ya ha comenzado la producción de su primer scooter eléctrico, el e-Access, en su fábrica de Gurgaon. Este modelo no solo busca satisfacer la creciente demanda local de vehículos limpios, sino también competir con los fabricantes chinos en un mercado donde el precio y la autonomía son factores decisivos. “Nuestro objetivo es ofrecer tecnología japonesa a precios accesibles para el consumidor indio”, explicó un portavoz de Suzuki.

Pero ¿por qué India se ha convertido en el campo de batalla de esta guerra industrial? Las razones son diversas: Primero, es el mayor consumidor de motocicletas del mundo, con ventas que superan los 20 millones de unidades al año; segundo, por que el gobierno está impulsando la movilidad eléctrica con subsidios y exenciones fiscales; y, tercero, la mano de obra calificada y los costos de producción son significativamente más bajos que en Japón o Europa.

Honda X-ADV 750

¿Un salto al éxito?

Por todo lo anterior, tanto Honda como Suzuki han fijado su mirada en India no solo como un mercado de ventas, sino como una plataforma de exportación global. De hecho, se estima que para 2030, el 40% de las motos japonesas vendidas en África y Sudamérica provendrán de fábricas indias.

Empresas como CFMoto, Zontes, QJ Motor y Yadea han dominado en los últimos años el segmento económico y eléctrico gracias a sus precios bajos. Sin embargo, la llegada masiva de Honda y Suzuki con producción local podría cambiar las reglas del juego.

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Paola Reyes Bohórquez.