Una clásica Ford F-100 de 1956 recibió una transformación radical para el SEMA Show 2026. Combina una apariencia musculosa con un motor Coyote V8.
La Ford F-100 es uno de esos modelos que conserva un lugar especial entre los aficionados a las camionetas clásicas. Sin embargo, el preparador estadounidense Fat Fender Garage decidió llevarla mucho más allá de una restauración convencional. El resultado es la GT/FX, una creación que conserva parte de la esencia de la pick-up original, pero con capacidades mecánicas que la acercan a un superdeportivo moderno.
Presentada en el SEMA Show 2026, esta camioneta fue construida sobre un chasis completamente nuevo y recibió una profunda transformación estructural y mecánica. Su objetivo no era solamente llamar la atención por su apariencia, sino ofrecer un rendimiento capaz de competir, al menos en cifras, con modelos deportivos como el Ford GT.
Por fuera, prácticamente todos los elementos de la carrocería fueron renovados. La F-100 GT/FX luce paneles de acero fabricados a mano, pasos de rueda ensanchados y una parrilla personalizada que integra faros y tomas de aire de diseño moderno. La parte trasera incorpora un difusor inspirado en el Ford Mustang GT350, mientras que adelante aparece un divisor de aire hecho a medida.
Una Ford F-100 clásica que dejó atrás su pasado
El corazón de esta preparación es un motor Coyote V8 de 5.0 litros, el mismo tipo de propulsor que ha dado vida a diferentes versiones deportivas de Ford. En este caso, incorpora un supercargador Whipple de 3.0 litros que eleva su rendimiento hasta unos impresionantes 800 hp y más de 1.000 Nm torque. La configuración se completa con un escape hecho a medida y una transmisión automática de 10 velocidades que envía toda la fuerza al eje trasero.
La preparación no se limita a instalar un motor de grandes dimensiones. Para controlar semejante potencia, Fat Fender Garage incorporó amortiguadores deportivos, diseñados para ofrecer un comportamiento dinámico más cercano al de un carro de altas prestaciones. También cuenta con frenos de gran tamaño, con pinzas de seis pistones adelante y cuatro atrás, necesarios para detener con seguridad esta máquina.
La transformación continúa en la cabina, donde se combinaron elementos clásicos con equipamiento moderno. El interior recibió nuevos acabados en cuero, asientos deportivos, nuevos indicadores, un sistema de climatización integrado en el panel frontal y un sistema de sonido de alta calidad. Así, lo que alguna vez fue una camioneta de trabajo de los años cincuenta ahora es una bestia de 800 hp, con componentes de competición y una presencia que difícilmente pasa desapercibida.
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Jessica Paola Vera García.









