VW puso a prueba hasta dónde puede llegar la eficiencia de un carro eléctrico sin recurrir a una gran batería. El resultado es el Mission Efficiency, un prototipo basado en el ID. Polo.
La apuesta de Volkswagen no consiste simplemente en instalar una batería más grande para conseguir mayor autonomía. El Mission Efficiency demuestra que también es posible recorrer más kilómetros gastando menos energía, utilizando una combinación de aerodinámica extrema, bajo peso, neumáticos de baja resistencia y un sistema eléctrico que ya está relacionado con la nueva generación ID.
Aunque su apariencia parece salida de un laboratorio, buena parte de su tecnología procede de modelos que Volkswagen está llevando a producción. De hecho, el prototipo utiliza la plataforma MEB+ con tracción delantera y el motor eléctrico del nuevo ID. Polo, lo que convierte al proyecto en algo más que un simple ejercicio de diseño.
La clave del Volkswagen Mission Efficiency está en la carrocería al adoptar una silueta tipo lágrima, superficies muy limpias y diferentes soluciones destinadas a reducir al mínimo la resistencia del aire. La marca alemana logró un coeficiente aerodinámico de apenas 0,158, una cifra que la compañía presenta como récord entre los carros homologados para circular por carretera.
Diseñado para pelear contra el viento: VW Mission Efficiency
El prototipo combina materiales como aluminio y compuestos, bajos carenados, puertas enrasadas, ventanas sin marco y elementos aerodinámicos alrededor de las ruedas. Los rines de 18 pulgadas incorporan además deflectores patentados para mejorar el flujo del aire, mientras que los neumáticos Continental EcoContact 7 buscan reducir la resistencia a la rodadura. El resultado es un carro de 4,78 metros de largo, 1,74 metros de ancho y solo 1,39 metros de alto; la distancia entre ejes es de 2,70 metros, ofrece una configuración interior 2+2 y un baúl de 481 litros.
Debajo de esa carrocería tan particular no hay una mecánica experimental. Volkswagen aprovechó el motor eléctrico que también utiliza el ID. Polo, el cual, en el Mission Efficiency, entrega 135 caballos de potencia y 264 Nm de torque. La batería de iones de litio NMC tiene 54,9 kWh y el sistema utiliza una arquitectura de 400 voltios. Además, incorpora un sistema fotovoltaico de 370 vatios en el techo y la tapa del baúl, con lo cual puede sumar 30 km adicionales de autonomía.
En una prueba realizada bajo condiciones reales, el Mission Efficiency registró un consumo de 6,48 kWh/100 km. La medición se hizo a velocidad constante de 68 km/h, sin pendientes y con sistemas auxiliares como el aire acondicionado apagados. Pero Volkswagen quiso ir más allá del laboratorio. En un recorrido oficialmente documentado de 1.278,36 km, el prototipo consumió 7,51 kWh/100 km incluyendo las pérdidas de carga, o 6,89 kWh/100 km si estas no se contabilizaban.
Por ahora, el Volkswagen Mission Efficiency sigue siendo un vehículo conceptual y la marca no ha anunciado su producción comercial. Sin embargo, ese no parece ser su verdadero objetivo. La marca quiere demostrar que la eficiencia de los carros eléctricos todavía tiene mucho margen de mejora y que buena parte de esas soluciones terminarán llegando a sus modelos de producción.
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Jessica Paola Vera García.












