Rolls-Royce apuesta por la exclusividad eléctrica con un modelo Coachbuild de dos plazas, diseño a medida y entregas previstas para 2028.
Rolls-Royce volvió a marcar la diferencia en el segmento del ultralujo con el Project Nightingale, un convertible eléctrico de dos puertas que abre una nueva etapa dentro de su división Coachbuild. Mientras algunas marcas replantean sus estrategias eléctricas, la compañía británica refuerza su visión con un modelo altamente exclusivo: solo se fabricarán 100 unidades y la propia firma elegirá a sus compradores.
El Rolls-Royce Nightingale destaca por sus proporciones imponentes. Con 5,76 metros de longitud, su silueta recuerda al icónico Phantom, aunque reinterpretado en clave moderna: parabrisas inclinado, cabina biplaza, una zaga alargada y llantas direccionales de 24 pulgadas inspiradas en las hélices de los yates. En el frontal, la clásica parrilla Pantheon ha sido esculpida a partir de un bloque sólido de acero inoxidable, acompañada de luces LED verticales ultradelgados.
Hay que decir que el diseño incorpora bandas de acero pulido que recorren la carrocería y conectan visualmente los faros con los pilotos traseros, reforzando una estética fluida. Además, el modelo prescinde de tubos de escape, lo que ha permitido integrar un sofisticado difusor aerodinámico sin necesidad de alerón, una solución posible gracias a su naturaleza totalmente eléctrica.


Color de lujo
La unidad de presentación luce un tono costa azul con destellos rojizos y detalles plateados, complementado por una capota blanda a juego. Este color se inspira en el histórico Rolls-Royce 17EX de 1928, reflejando la constante conexión de la marca con su legado.
En el interior, el Nightingale propone una experiencia íntima con una cabina de dos plazas. El diseño del habitáculo mantiene elementos familiares, pero introduce detalles únicos como asientos enmarcados en formas de herradura y un apoyabrazos tipo silla de montar que oculta el controlador Spirit of Ecstasy. Este sistema forma parte de un conjunto de cinco mandos giratorios que gestionan diversas funciones del carro.
Uno de los elementos más llamativos es el “Starlight Breeze”, una evolución del tradicional techo estrellado de la marca. En este caso, 10.500 puntos de luz de fibra óptica crean un patrón basado en el análisis acústico del canto de un ruiseñor, ofreciendo una experiencia sensorial única para los ocupantes.

El más exclusivo
La selección de materiales refuerza el carácter artesanal del modelo. Para la versión de lanzamiento, se eligió una combinación de azul Charles y blanco Grace, con detalles en azul marino, acentos en rosa peonía e inserciones de madera de ébano de poro abierto. La capota incorpora una mezcla de cachemir y tejidos técnicos que permite escuchar el sonido de la lluvia mientras bloquea el ruido mecánico, manteniendo el romanticismo de la conducción a cielo abierto.
A nivel técnico, el Nightingale se basa en la plataforma de aluminio “Architecture of Luxury”, compartida con otros modelos de la marca. También adopta el sistema de propulsión totalmente eléctrico del Spectre, aunque las especificaciones completas aún no han sido reveladas. Rolls-Royce ha indicado que los detalles se darán a conocer a medida que el vehículo avance en su programa global de pruebas.
En cuanto a su posicionamiento, aunque sigue siendo extremadamente exclusivo, el Nightingale amplía ligeramente la producción respecto a otros proyectos Coachbuild recientes como el Sweptail, Boat Tail o Drop Tail. Aún así, la marca mantendrá un control absoluto sobre la asignación de las unidades, seleccionando personalmente a cada comprador.

¿Cuánto vale?
El precio base, según reportes del sector, rondará los 7 millones de libras esterlinas (aproximadamente 9,5 millones de dólares), cifra que podría incrementarse considerablemente con las opciones de personalización. Más allá del carro, los clientes tendrán acceso a un programa exclusivo que incluye participación en el proceso de diseño, pruebas y eventos internacionales organizados por la marca.
Las primeras entregas están previstas para 2028, consolidando al Nightingale como uno de los proyectos más ambiciosos de Rolls-Royce en su transición hacia la movilidad eléctrica sin renunciar al lujo extremo al que nos tiene acostumbrados.

Paola Reyes Bohórquez.








