Cuando todo apuntaba a una Fórmula 1 cada vez más eléctrica, surge una idea que rompe el guion: traer de vuelta los motores V8 y cambiar el rumbo de la categoría.
La revolución técnica que prepara la Fórmula 1 para los próximos años podría tener fecha de caducidad incluso antes de comenzar. Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, confirmó que su intención es devolver los motores V8 a la categoría reina del automovilismo, con un horizonte claro: 2031… o incluso antes.
El actual reglamento técnico, que introduce nuevas unidades de potencia más electrificadas, todavía no ha entrado plenamente en vigor y ya genera dudas dentro del paddock. En ese contexto, Ben Sulayem ha sido directo al afirmar que los motores V8 “están al caer” y que trabajará para adelantar su regreso a 2030, negociando con equipos y fabricantes antes de que finalice el actual Pacto de Concordia.
Ese acuerdo, firmado entre la FIA, los equipos y Liberty Media, es clave porque impide cambios unilaterales en las reglas hasta 2031. Sin embargo, una modificación anticipada podría ser posible si hay consenso entre las partes, algo que el presidente de la FIA ya está intentando construir.

Regresarán los V8
La propuesta no implica un regreso puro al pasado. Los nuevos motores V8 que se plantean serían diferentes a los utilizados entre 2006 y 2013. La idea es desarrollar propulsores de 2.4 litros con turbo, acompañados de un sistema híbrido ligero mediante una unidad MGU-K, lo que permitiría mantener un componente eléctrico, aunque mucho más reducido que el actual.
Así mismo, la sostenibilidad seguirá siendo un eje central. Estos motores funcionarían con combustibles 100% sintéticos, una tecnología en la que la Fórmula 1 viene trabajando para reducir su huella de carbono sin renunciar al espectáculo. Este enfoque ya tiene precedentes en otras categorías, como la IndyCar, donde la electrificación existe, pero no es protagonista.
Ben Sulayem defiende esta idea con argumentos claros: los V8 son más simples, más populares entre los aficionados y, además, tienen una conexión más directa con los motores que muchas marcas utilizan en sus vehículos de calle. “Habrá una electrificación pequeña. Casi todas nuestras marcas ya usan estos motores en la calle”, aseguró.

Opiniones divididas
El posible cambio ya empieza a dividir opiniones dentro de la parrilla. Equipos como Ferrari, Red Bull y Cadillac verían con buenos ojos el regreso de los V8, mientras que Mercedes se mantiene en una posición más neutral. Audi, que está en proceso de entrada a la Fórmula 1, también ha mostrado cautela, y Honda sigue siendo uno de los fabricantes más reticentes a este giro.
Ahora, el gran desafío no está solo en el futuro, sino en el presente. La categoría deberá convivir durante varios años con un reglamento técnico que, según muchas voces internas, no termina de convencer. Esto podría generar un periodo de transición complejo, en el que la Fórmula 1 tendrá que mantener el interés de los aficionados mientras redefine su identidad técnica.
Aún así, el mensaje desde la FIA es claro: el equilibrio entre sostenibilidad, espectáculo y costos sigue en construcción. Y en ese camino, el sonido y la emoción de los V8 podrían volver a tener un papel protagonista.
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Paola Reyes Bohórquez.







