La Fórmula 1 aprobó un cambio histórico en sus motores para que vuelvan a rugir con fuerza en 2027 y 2028. Dejó atrás la polémica era de los carros “ecológicos”.
La Fórmula 1 acaba de dar un reversazo respecto a uno de los pilares de su futura reglamentación técnica. La Federación Internacional del Automóvil, FIA, anunció este 10 de junio un acuerdo alcanzado junto a la Fórmula 1, FOM, los equipos y los fabricantes de unidades de potencia para modificar las reglas que entrarán en vigor durante las temporadas 2027 y 2028.
El cambio principal afecta al equilibrio entre la potencia generada por el motor de combustión interna y la parte eléctrica de los monoplazas. La idea original de la nueva generación de motores apostaba por una distribución cercana al 50% para cada sistema, una propuesta que durante meses generó críticas por parte de pilotos, ingenieros y aficionados.
La preocupación se centraba especialmente en el rendimiento de los monoplazas en clasificación y en determinados circuitos de alta velocidad, donde la dependencia de la energía eléctrica podía provocar pérdidas de potencia y limitar la capacidad de los pilotos para exprimir el carro al máximo. Ante estas inquietudes, la FIA decidió revisar su planteamiento.

Nuevas reglas
Con la nueva hoja de ruta, en 2027 el reparto de potencia será del 58% para el motor de combustión y del 42% para el sistema híbrido. Un año después, en 2028, la proporción aumentará hasta el 60% para el motor térmico y el 40% para la parte eléctrica.
Para conseguirlo, el motor de combustión recibirá más combustible. En 2027 el flujo aumentará un 5%, permitiendo elevar la potencia máxima del propulsor de 400 kW a 420 kW, equivalente a unos 27 caballos adicionales respecto a la configuración prevista. En 2028 llegará una segunda fase aún más ambiciosa, con un incremento acumulado del 13% en el flujo de combustible y una potencia de hasta 450 kW.
Mientras tanto, el sistema híbrido MGU-K reducirá su potencia máxima estándar de 350 kW a 300 kW, aunque mantendrá los 350 kW cuando se active el modo adelantamiento. También aumentará progresivamente su capacidad de recuperación de energía, pasando de 350 kW en 2026 a 400 kW en 2028.

Hubo acuerdo
La negociación no estuvo exenta de diferencias. El proyecto inicial para aplicar directamente el reparto 60/40 en 2027 contaba con el respaldo de Mercedes, Honda, Red Bull Powertrains, Cadillac, la FIA y la propia Fórmula 1. Sin embargo, Ferrari y Audi mostraron su oposición. Finalmente se optó por una solución intermedia que suaviza la transición y acerca posiciones entre los distintos fabricantes.
Otra de las dudas que surge tras el acuerdo tiene relación con la duración de las carreras. Aunque el flujo de combustible aumentará en 2027, los depósitos no crecerán de tamaño. Diversas informaciones procedentes del paddock apuntan a que algunas pruebas podrían reducir ligeramente su distancia para adaptarse a las nuevas condiciones energéticas, aunque todavía no existe una confirmación oficial ni se conocen los circuitos que podrían verse afectados.
El presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, defendió la decisión asegurando que la Fórmula 1 debe seguir evolucionando para afrontar nuevos desafíos sin perder su esencia. Según explicó, estos cambios buscan mantener carreras emocionantes, impulsar la innovación tecnológica y garantizar la sostenibilidad a largo plazo del campeonato. El acuerdo aún debe recibir la aprobación formal del Consejo Mundial del Motor de la FIA, aunque se considera un trámite administrativo y no se esperan sorpresas.
Paola Reyes Bohórquez.









