BYD presentó el Xuanji A3, primer chip de conducción autónoma de 4 nanómetros hecho en China. Y va más lejos: si su sistema falla y causa un accidente, BYD asume los daños durante un año.
BYD acaba de dar uno de los pasos tecnológicos más audaces de su historia. En un evento celebrado en su sede de Shenzhen, presentó el chip Xuanji A3, el primer procesador de conducción autónoma de 4 nanómetros, es decir, con transistores extremadamente pequeños, lo que lo hace más potente y eficiente, desarrollado y fabricado en masa dentro de China.
Pero el anuncio más llamativo no fue el chip. Fue la promesa que vino con él: BYD asumirá durante un año la responsabilidad total por cualquier accidente que ocurra mientras uno de sus carros tenga activo el sistema de conducción asistida God’s Eye. Una garantía sin precedentes en la industria automotriz mundial.
El Xuanji A3 es el resultado de 24 años de trabajo en semiconductores y un equipo de más de 7.000 ingenieros dedicados exclusivamente al desarrollo de chips. BYD se describe como el único fabricante de automóviles en el mundo con capacidad de producción completa en toda la cadena de chips: desde el diseño hasta el empaquetado y las pruebas finales.

El chip de BYD
Cada chip entrega 700 TOPS, una medida de capacidad de procesamiento, y tres unidos alcanzan los 2.100 TOPS, lo que lo pone a la par del Nvidia Drive Thor, aunque por debajo del Mach 100 de Li Auto con 1.280 TOPS. Lo que sí destaca por encima de la competencia es su eficiencia: consume un 20 % menos de energía que procesadores comparables y fue diseñado para integrarse con los algoritmos propios de BYD, duplicando la tasa de aprovechamiento de la potencia de cálculo frente a generaciones anteriores.
El chip soporta conducción autónoma de nivel L3 y L4. Lo anterior quiere decir que el carro maneja solo en la mayoría de situaciones, con intervención humana solo en casos excepcionales. Así, será la base de las futuras flotas de robotaxis de la marca.
Hasta ahora, los sistemas avanzados de conducción asistida eran un privilegio de los vehículos más caros. BYD quiere cambiar eso. La empresa anunció que llevará God’s Eye con sensores LiDAR, radares de luz láser que mapean el entorno en tiempo real, a modelos de gran consumo como el Seagull.

Costo adicional
El paquete de conducción avanzada tendrá un precio adicional de 12.000 yuanes. “Incluso los modelos asequibles Seagull o Dolphin pueden equiparse con la experiencia de conducción inteligente que suele acompañar a los autos de lujo”, afirmó Wang Chuanfu, CEO de la compañía. “Nuestro paquete adicional es el más sincero del sector, ya que se vende a precio de costo”.
BYD tiene una ventaja que pocas empresas pueden igualar: escala. Más de 3,15 millones de sus vehículos ya circulan con hardware avanzado de asistencia al conductor, generando unos 200 millones de kilómetros de datos de conducción cada día. Esa información alimenta los algoritmos del sistema y lo hace más preciso con el tiempo.
Sin embargo, algunos analistas advierten que acumular datos no equivale automáticamente a tener el mejor sistema. Tesla, por ejemplo, sigue una ruta tecnológica distinta: usa solo cámaras y redes neuronales, sin LiDAR ni radares, y trabaja para superar las barreras regulatorias que le impiden lanzar su sistema FSD en China. BYD, por su parte, espera que la legislación china permita un mayor despliegue de vehículos autónomos para el consumidor ya en 2027. Cuando ese marco legal llegue, la empresa asegura que estará lista.
Paola Reyes Bohórquez.









