Una propuesta del CEO de Ford redefiniría el equilibrio de poder en la industria automotriz, que parece estar en manos de China.

Aunque la información circuló a partir de fuentes extraoficiales, no tardó en darle la vuelta al mundo y volverse viral. Hablamos de una propuesta inesperada que podría redefinir el equilibrio de poder en la industria automotriz global que, hoy por hoy, parece estar en manos de China. Jim Farley, CEO de Ford, fue la mente detrás de la audaz idea. 

Según se conoció, durante un encuentro con el presidente Donald Trump, Farley planteó un modelo para permitir la entrada de automotrices chinas a Estados Unidos, pero bajo condiciones estrictas. Lo más importante, es que deberían operar mediante empresas conjuntas controladas por fabricantes locales, replicando el sistema joint ventures de China.

Las fuentes también afirmaron que el ejecutivo de Ford sostuvo conversaciones con funcionarios de la administración Trump para explorar un marco regulatorio que habilite la producción, en territorio estadounidense, de vehículos chinos mediante alianzas estratégicas con compañías locales. (¿Pudo haber pensado lo mismo Europa antes de abrir sus industrias a marcas chinas?).

Ford vehículos chinos Estados Unidos

Un modelo inspirado en China: las joint ventures

El esquema propuesto por Jim Farley replica el sistema que China ha aplicado desde la década de 1990 a fabricantes occidentales. Bajo el modelo de joint ventures, compañías extranjeras solo podían producir vehículos dentro del país si formaban empresas conjuntas con socios chinos, lo que implicaba compartir, no solo tecnología sino también las ganancias. 

Esa misma lógica es la que el CEO de Ford propone aplicar en Estados Unidos. Permitir la entrada de fabricantes chinos, pero bajo reglas que beneficien la industria estadounidense y mantenga el control local de la producción. De esta manera, se buscaría proteger el empleo de los estadounidenses, y al mismo tiempo acceder a la tecnología avanzada de China. 

Si llegara a implementarse el modelo propuesto por Ford, podría convertirse en un hecho histórico. Sería la primera vez que Estados Unidos adopte una estrategia similar a la que China utilizó para desarrollar su propia industria automotriz moderna, redefiniendo la competencia global en el mercado e iniciando una cooperación entre dos potencias nunca antes vista.

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Trump últimamente ha evaluado una apertura

A pesar de que, al comienzo de su actual administración, el presidente Trump se mostró firme y radical frente a su postura sobre China, últimamente ha evaluado una apertura y la posibilidad de aceptar presencia de automotrices chinas en Estados Unidos, si fabrican sus vehículos localmente, contratan trabajadores estadounidenses y otras exigencias más.

Aun así, tanto las insinuaciones de Trump como la idea de Jim Farley, son propuestas preliminares y no existe una decisión final. La conclusión más importante es que, cualquier cambio requeriría ajustes regulatorios complejos y enfrentaría resistencia política en EE.UU., pero al mismo tiempo, el debate quedará abierto hasta que el país resuelva qué rumbo tomar con su industria automotriz.

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Jessica Paola Vera García.