Toyota y Mazda anunciaron pruebas pioneras para conectar sus sistemas de energía y almacenamiento de baterías. Quieren reducir la dependencia de China.
Toyota y Mazda comenzaron pruebas conjuntas de un sistema de almacenamiento de energía en la planta de Hiroshima. Aquí, el sistema eléctrico propio de Mazda y el «Sweep Energy Storage System» de Toyota, que aprovecha baterías de vehículos eléctricos, están siendo conectados mediante sus respectivos sistemas de gestión energética.
El propósito de estas pruebas es validar la estabilidad, eficiencia y calidad del ciclo de carga y descarga. Lo anterior, con miras a apoyar la regulación de oferta y demanda de energía renovable, la reutilización sostenible de baterías, y el desarrollo de una cadena de suministro resistente y local.
Hay que anotar que este proyecto forma parte de los “siete desafíos de la movilidad” identificados por la Asociación de Fabricantes de Automóviles de Japón. Así las cosas, en el futuro, se espera que estas baterías, incluso usadas, sean reutilizadas para equilibrar las fluctuaciones energéticas causadas por condiciones climáticas y horarios.

Alianza épica
Paralelamente, en China, BYD sacude la industria EV con su plataforma “Super e-Platform”, capaz de entregar hasta 400 km de autonomía con solo cinco minutos de carga. Este avance se logra gracias a estaciones de carga de 1 MW (1.000 kW), 1.000 V y 1.000 A, que sobrepasan el rendimiento de los supercargadores más avanzados de Tesla.
BYD ya ha puesto en marcha las primeras 500 de estas estaciones ultrarrápidas desde abril, con un ambicioso plan de desplegar más de 4.000 en toda China. Esa innovación ha tenido eco en la bolsa, pues las acciones de la compañía china escalaron hasta un 6 % tras su anuncio.

Mientras tanto, CATL lanzó su segunda generación de baterías de ion-sodio, bajo la marca Naxtra, con una densidad energética de 175 Wh/kg, un rendimiento de carga rápida (5C) y una durabilidad superior a los 10.000 ciclos. Estas baterías operan eficientemente entre −40°C y más de 70°C, y pueden conservar hasta el 93 % de su capacidad a −30 °C, resistiendo pruebas de seguridad extremas sin riesgos de incendio o explosión.
Así, el panorama de las baterías se empieza a mover con nuevos jugadores. Es fascinante ver cómo Japón apuesta por una estrategia basada en la circularidad y la resiliencia local, reutilizando baterías EV en infraestructura energética, mientras China acelera con fuerza hacia la revolución en infraestructura de carga y nuevas químicas energéticas. Toyota y Mazda buscan autonomía energética en un contexto de incertidumbre global, donde China controla gran parte de los minerales críticos.
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Paola Reyes Bohórquez.








