General Motors recurrirá a CATL como solución temporal para mantener su vehículos eléctricos asequibles en el mercado. Esto mientras acelera su producción nacional de baterías.

General Motors, GM, anunció que recurrirá a CATL para abastecer de baterías LFP (litio-hierro-fosfato) al próximo Chevrolet Bolt, una medida temporal destinada a cubrir necesidades inmediatas de producción. Aunque enfrenta aranceles elevados en EE.UU., esta alternativa le permitirá competir en el segmento de vehículos eléctricos de costo más bajo. 

La fabricación del nuevo Bolt está programada para comenzar a finales de este año en la planta de Kansas City, y se espera que llegue a los concesionarios en 2026. Este modelo será el primer EV de GM en Norteamérica basado en la plataforma Ultium, equipado con baterías LFP provenientes de CATL, en tanto GM y su socio LG Energy Solution desarrollan su producción local de LFP en EE.UU., proyectada para iniciar en 2027.

Hay que decir que esta estrategia surge en un entorno complejo, marcado por aranceles de hasta un 80 % impuestos por la administración Trump sobre componentes chinos, lo que complica las importaciones y restringe el acceso a créditos fiscales. No obstante, GM considera que mantener el precio objetivo del nuevo Bolt en torno a los US$ 30.000, previamente estimado, es crucial para no perder competitividad.

Chevrolet Bolt 2027

Tecnología china

El uso de baterías LFP, un 35 % más económicas que las de níquel-cobalto, permite recortar costos y aprovechar una tecnología cada vez más valorada para EVs accesibles. CATL, el mayor fabricante mundial de baterías, posee cerca del 37% del mercado global y ha sido aliado clave en esta transición.

Mientras tanto, GM impulsa su estrategia hacia la autonomía tecnológica estadounidense. Y es que ya cuenta con 12 modelos de EV que usan baterías fabricadas en EE.UU. y está apostando por un vencimiento gradual de Ultium a favor de fórmulas mixtas más económicas, con centros de desarrollo en Michigan y nuevas plantas en Tennessee para 2027.

CATL tiene lista la plataforma con 1.000 km de autonomía

GM está implementando una jugada convincente en un mercado eléctrico cada vez más competitivo. Es poco común ver que una marca renuncie temporalmente a su postura de “Made in USA” por razones de competitividad, pero aquí GM equilibra pragmatismo y visión a largo plazo.

Por lo anterior, al importar baterías LFP de CATL mientras construye su ecosistema local, demuestra que la flexibilidad estratégica es clave para sobrevivir una era de incertidumbre comercial. Queda por ver si esta maniobra le permite consolidarse como líder en precio, tecnología y volumen.

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Paola Reyes Bohórquez.