El proyecto del Tren del Café acaba de ingresar oficialmente a la Fase 3 de estudios y diseños definitivos con más de 22.000 millones de pesos de inversión.

Luego de décadas  de espera, el ambicioso proyecto del Tren del Café ha dado un paso que muchos creían lejano: entrar en su etapa definitiva de planeación técnica y diseño. La reciente reunión en Bogotá entre la viceministra de Infraestructura del Ministerio de Transporte, Liliana Ospina, y los gobernadores de Risaralda, Caldas y Antioquia selló el ingreso del proyecto a la Fase 3 de estudios y diseños definitivos.

Este megaobra cuenta con una inversión que supera los 22.000 millones de pesos e incluye una contribución de 3 millones de dólares de la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe para el desarrollo de los diseños ferroviarios.

El impulso llega en un momento clave para la infraestructura colombiana, donde la modernización de la red ferroviaria ha sido una asignatura pendiente por años y donde el transporte de carga, y eventualmente de pasajeros, podría cambiar de manera estructural la competitividad del occidente del país.

Red férrea Colombia

Así sería la obra

El ramal contempla aproximadamente 238 kilómetros de vía férrea entre Caimalito, Risaralda, y Caldas con conexiones hacia Antioquia, un corredor estratégico pensado para articular el Eje Cafetero con los corredores logísticos nacionales, incluyendo un eventual acceso a los puertos del Pacífico y del Caribe.

Salir de una idea y entrar en una fase avanzada de estudios técnicos, legales, ambientales y financieros no es poca cosa. Implica que se definan con detalle las condiciones para la construcción, operación y sostenibilidad de un tren que no solo transporte carga, sino que potencialmente pueda llevar pasajeros. Esto, dinamizando no solo el comercio sino también la movilidad interna entre regiones.

Hay que destacar que la iniciativa busca conectarse con proyectos ferroviarios ya existentes o en desarrollo, como el llamado Tren del Pacífico, generando sinergias que potencien las economías regionales y nacionales. Expertos y autoridades han señalado que, aunque la reactivación de esta red férrea es técnicamente viable, existen retos importantes por delante.

Red férrea Colombia

Desafíos de la red ferroviaria

Se dice que entre ellos está la necesidad de evaluar la migración de la actual trocha angosta hacia la trocha estándar, requisito clave para integrar con eficacia el Tren del Café a los sistemas ferroviarios modernos del país y permitir un transporte más eficiente. Además, se deben completar estudios de mercado y demanda que determinen la sostenibilidad operativa del corredor, especialmente si se proyecta su uso mixto para carga y pasajeros en el largo plazo.

La expectativa alrededor de este proyecto no se limita a las autoridades. Las comunidades cercanas a los antiguos corredores ferroviarios llevan décadas esperando el regreso del tren como motor de desarrollo local. El avance hacia la Fase 3 ha generado ilusión entre habitantes que recuerdan cuando estas vías eran arterias activas de la economía regional, ahora vislumbran la posibilidad de conectar sus municipios con mercados más grandes y oportunidades laborales.

Ya en etapas previas, la reactivación de algunas rutas ferroviarias demostró beneficios logísticos tangibles, como la movilización de mercancías, incluido el café de exportación, por tren hacia puertos como Santa Marta, reduciendo costos y emisiones frente al transporte por carretera. Estas experiencias han mostrado un potencial práctico que fortalece el argumento a favor de seguir apostando por infraestructura férrea moderna.

LEA TAMBIÉN: Bogotá estrena potente estación de carga rápida gestionada con IA: ¿Dónde queda?


Paola Reyes Bohórquez.