La salida de Elizabeth Cannon, figura clave en la seguridad tecnológica estadounidense, marca un cambio estratégico significativo en la relación entre Estados Unidos y China.

La administración del Donald Trump anunció la renuncia de Elizabeth “Liz” Cannon como directora de la Oficina de Tecnologías de la Información y Servicios de Comunicaciones (ICTS, por sus siglas en inglés) del Departamento de Comercio, cuya eficacia fue central para vetar la mayoría de los vehículos de pasajeros chinos por motivos de seguridad nacional.

Su dimisión será efectiva el próximo 20 de febrero y se interpreta como una señal clara de que Washington está reajustando su enfoque regulatorio y estratégico frente a Pekín, especialmente en materia tecnológica y comercial.

Bajo la dirección de Cannon, la ICTS, creada en 2022 para evaluar y gestionar riesgos de tecnología e infraestructura crítica provenientes de adversarios extranjeros, hizo posible implementar normas que limitaron la entrada de autos conectados fabricados en China. Lo anterior, con el argumento de que estos podían recopilar datos sensibles de usuarios estadounidenses o ser susceptibles a interferencias remotas, una decisión que permanece vigente.

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Cambio de rumbo

La salida de Cannon ocurre justo después de que el Departamento de Comercio detuviera propuestas clave para restringir el uso de drones chinos pese a advertencias internas de que estos podrían permitir accesos no autorizados a información sensible. Así mismo, quedaron en pausa normas proyectadas para regular la importación de camiones medianos y pesados desde China, decisiones que generan inquietud sobre un perfil menos interventor desde Washington.

Este nuevo contexto regulatorio aparece alineado con la búsqueda de un clima más cauteloso y diplomático, en pleno preparativo de una posible cumbre entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, prevista para abril, en la que temas comerciales y tecnológicos serán protagonistas.

Además de los carros conectados, la ICTS lideró acciones contundentes, como la prohibición de venta del software antivirus de Kaspersky Lab en Estados Unidos por preocupaciones de seguridad nacional, decisión emblemática que subraya el alcance de la oficina en temas de ciberseguridad.

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La salida de Cannon

Expertos consultados por Reuters afirmaron que encontrar un reemplazo con el perfil técnico que exige el cargo será difícil y que la nueva dirección podría orientarse más hacia designaciones políticas que técnicas, lo que a su vez podría cambiar las prioridades regulatorias de la ICTS.

Este fenómeno se une a una ola de salidas de funcionarios del Departamento de Comercio, reforzando la percepción de que la administración Trump está redefiniendo sus políticas frente a China en un momento de tensiones geopolíticas, competencia tecnológica y negociaciones económicas complejas.

El ambiente de la salida de Cannon se enmarca en una competencia estratégica global donde China aspira a disputar el liderazgo tecnológico mundial, con inversiones masivas en sectores clave como semiconductores, inteligencia artificial y biotecnología, mientras Estados Unidos responde con regulaciones y estrategias de seguridad industrial cada vez más estrictas.

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Paola Reyes Bohórquez.