Renault sorprende al sector automotor europeo con un giro histórico. Y es que participaría en la producción de drones militares para Francia, un proyecto impulsado por el Estado.

La industria automotriz europea está entrando en un terreno que parecía definitivamente enterrado. Renault, fabricante de automóviles emblemático de Francia, vuelve a asomarse a la producción de armamento militar, esta vez no con tanques, sino con drones de ataque y reconocimiento diseñados para una guerra de desgaste, producción en serie y costos contenidos. El movimiento no es casual ni anecdótico: responde a un contexto geopolítico que ha cambiado de forma radical tras la guerra en Ucrania.

El proyecto se denomina Chorus y, según reveló L’Usine Nouvelle, busca desarrollar una munición teleoperada comparable en concepto a los drones Shahed utilizados por Rusia. No se trata de un experimento tecnológico aislado, sino de una respuesta directa a una lección que los conflictos recientes han dejado clara: quien no puede fabricar rápido, barato y en grandes volúmenes, pierde capacidad militar.

Aunque Renault es el nombre que más ruido genera, Chorus no nace exclusivamente dentro del grupo automotor. La base técnica del dron procede de la empresa francesa Turgis Gaillard, pero el control del programa lo asume la Direction générale de l’armement (DGA), que actúa como cliente, coordinador y arquitecto industrial. El objetivo es claro: unir la agilidad de una pyme de defensa con la potencia industrial, la experiencia en reducción de costes y la capacidad de escalado propias de un fabricante de automóviles.

Renault rombo 100 años, Renault concesionario

Fabricación de drones

El proyecto se enmarca dentro del Pacte drones, una iniciativa del Estado francés destinada a dinamizar la industria nacional de drones militares y a alinear mejor las necesidades operativas del Ejército con la capacidad real de producción. En ese esquema, Renault no aporta tanto el concepto del arma como la manera de fabricarla.

Según las fuentes citadas por L’Usine Nouvelle, Renault rediseñó el dron con un equipo dedicado, eliminando complejidades técnicas y adaptándolo a procesos industriales maduros. Se emplean materiales derivados del automóvil y técnicas habituales en cadenas de montaje, como el remachado autoperforante, con el objetivo de simplificar la producción y reducir costes unitarios.

Los primeros datos técnicos conocidos describen un dron de aproximadamente 10 metros de longitud, con una envergadura de ocho metros, capaz de alcanzar una velocidad de hasta 400 km/h y operar a un techo de vuelo de 5.000 metros. Está concebido para misiones de ataque a larga distancia, observación y reconocimiento, bajo una lógica de uso intensivo y reposición rápida.

Renault retrofit project

Producción en Le Mans

La producción se concentrará en una planta con fuerte carga simbólica: Le Mans. Allí, Renault ensamblará el dron Chorus sin alterar su actividad principal automotriz. El plan contempla una cadena dedicada, que se activará únicamente cuando existan pedidos concretos de la DGA. El ensamblaje de las estructuras debería comenzar en la primavera de 2025.

El proyecto implicará entre 100 y 200 empleados de una plantilla total de unas 1.800 personas, pero su potencial es mucho mayor. En un escenario de alta demanda, la capacidad teórica de producción podría escalar hasta 600 drones al mes, una cifra que ilustra hasta qué punto la lógica industrial del automóvil puede aplicarse al ámbito militar.

En cuanto al calendario contractual, Chorus avanzará con cautela. Está prevista la entrega de una primera decena de drones antes del verano de 2026, destinada a validar el concepto en condiciones reales. El proyecto estaría financiado mayoritariamente con fondos públicos, y solo si esta fase resulta satisfactoria se abriría la puerta a un contrato a largo plazo. Ese acuerdo, aún potencial y sujeto a confirmación oficial, podría extenderse durante 10 años y alcanzar un volumen cercano a los 1.000 millones de euros.

Renault drones militares

Una encrucijada

No es la primera vez que Renault se ve empujada a este papel. El precedente más claro se remonta a la Primera Guerra Mundial, cuando la marca fue protagonista en la producción del tanque FT. Según The Tank Museum, aquel programa introdujo elementos que marcaron la guerra acorazada moderna y estuvo sometido a enormes tensiones industriales y burocráticas. Hasta el Armisticio, se produjeron 3.177 tanques, tras pedidos que no dejaron de crecer.

Hoy, más de un siglo después, Renault vuelve a situarse en una encrucijada histórica. Chorus no solo plantea preguntas sobre drones y defensa, sino sobre el futuro automovilístico europeo. Queda por ver si se trata de una respuesta excepcional a un momento crítico o del inicio de una nueva etapa en la que las fábricas de autos vuelvan a jugar un papel directo en la seguridad continental.

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Paola Reyes Bohórquez.