China restringe las exportaciones de tierras raras e imanes estratégicos, generando pánico entre fabricantes de vehículos eléctricos.
Desde abril, Beijing impuso restricciones estrictas sobre las exportaciones de seis tierras raras fundamentales. Así como de imanes que utilizan estas aleaciones, una medida que encendió las alarmas en el mercado global de autos eléctricos, defensa y tecnología. El control de China sobre estos minerales, que está estimado entre el 70 % y 92 % del procesamiento mundial según diferentes fuentes, le da un poder estratégico geopolítico con efectos inmediatos sobre las cadenas de suministro.
Fábricas europeas y estadounidenses ya muestran tensión ante las restricciones. Según Reuters, algunas plantas de componentes automotrices en Europa han suspendido su producción, y Mercedes-Benz analiza planes para protegerse frente a la escasez. En EE.UU., Ford detuvo temporalmente la salida de su SUV Explorer en Chicago a principios de mayo, mientras el déficit de imanes, esenciales en motores eléctricos, puede obligar a cancelar su producción en julio.
Frank Eckard, CEO de la firma alemana Magnosphere, alertó que “toda la industria automotriz está sumida en el pánico” y que los fabricantes están “dispuestos a pagar cualquier precio” para asegurar componentes básicos mientras enfrentan meses críticos de suministro.

Componente esenciales
Y es que los imanes de neodimio, disprosio y terbio, con usos en motores, turbinas e infinidad de aplicaciones militares, han visto alzas del 20 % al 40 %, lo que encarece directamente los costos de producción de vehículos eléctricos, drones y misiles.
En la Unión Europea, la asociación CLEPA y el comisario Stephane Sejourne han instado a diversificar fuentes, pero solo el 25 % de los permisos de exportación solicitados han sido otorgados hasta ahora, y las demoras persistentes provocan grandes incertidumbres.
Aunque el Gobierno chino exige licencias detalladas, que incluyen datos sensibles de empresas como parte de su estrategia comercial y geopolítica, también ha comenzado a flexibilizar ciertos permisos temporales, como los otorgados en junio a proveedores de las tres grandes automotrices de EE.UU. durante seis meses, lo cual sugiere una maniobra negociadora.
Este pulso estratégico se enmarca en las recientes negociaciones en Londres entre representantes de Estados Unidos y China, donde el tema de minerales estratégicos ha sido uno de los ejes centrales . No obstante, los exportadores occidentales muestran recelo ante la sistemática opacidad de los permisos, temiendo por la posibilidad de espionaje industrial.

¿Fin de la producción?
La sobredemanda y la falta de suministro han elevado los costos significativamente. El precio del disprosio se disparó de 230 USD/kg a 300 USD/kg en semanas, mientras el terbio superó los 1 500 USD/kg. Según un informe de Fast Company, esta crisis amenaza con dejar 5,6 millones de EVs sin producir, lo que implicaría pérdidas globales de hasta 150.000 millones de dólares.
El modelo just‑in‑time tan valioso en la industria automotriz se vuelve problemático ante imprevistos como este: varios fabricantes solo retienen stock para cubrir dos o tres meses, lo que pone a muchas plantas al borde del cierre a mediados de julio.
Frente a la crisis, Europa y Estados Unidos promueven incentivos para minería y refinado fuera de China (empresas como MP Materials y Lynas), reciclaje de imanes y diseños alternativos libres de tierras raras. No obstante, según la AIE y analistas, el ciclo completo de desarrollo de una mina hasta su operación comercial real puede tardar más de 15 años.
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Paola Reyes Bohórquez.








