El mercado chino de vehículos eléctricos enfrenta una sobreoferta explosiva y prácticas que podrían estar generando una burbuja similar a la inmobiliaria, alertan expertos.
En China, la Cámara de Comercio de Concesionarios de Automóviles lanzó una advertencia clara: los concesionarios del gigante asiático están saturados con automatrículas de vehículos eléctricos, y la situación amenaza con llevarlos al colapso.
La asociación exige a los fabricantes detener el envío masivo de autos que no consiguen vender, en un momento en que el exceso de inventario y las guerras de precios erosionan los márgenes marginando a muchos vendedores independientes.
De acuerdo con Reuters, un comunicado oficial de esta asociación de distribuidores alerta sobre el fenómeno de carros matriculados por las propias marcas, una práctica tradicional para maquillar resultados o garantizar volúmenes de venta, que ahora supera los límites de lo razonable. Como resultado, los concesionarios acumulan grandes lotes de stock que deben liquidar con grandes descuentos, muchas veces vendiendo a pérdida.

Una posible burbuja
Wei Jianjun, presidente de Great Wall Motor, describió esta sobreproducción como la “Evergrande del automóvil”, comparando la situación con el colapso inmobiliario chino. Así mismo, advirtió que una explosión de esta burbuja podría tener efectos igualmente perniciosos. Jianjun sostiene que miles de concesionarios, entre 3.000 y 4.000, están atrapados con un inventario excesivo que amenaza su supervivencia.
El problema se intensifica para gigantes como BYD y Dongfeng, señaladas por el gobierno durante una reunión convocada para abordar la situación. BYD, que lidera el mercado con ventas que alcanzaron 1,26 millones de unidades en los primeros cinco meses de 2025 (28,9 % del segmento NEV), ha reconocido ralentizar la producción y posponer expansiones de planta debido a la acumulación de stock y fallos en alcanzar objetivos comerciales.
En apoyo a los concesionarios, el propio Consejo de Estado chino, liderado por el primer ministro Li Qiang, reaccionó prometiendo regular la “competencia irracional” en el sector. La agenda incluye monitoreo de precios, control del exceso de oferta y cumplimiento de pagos a proveedores en plazos razonables. El gobierno también considera políticas para incentivar el consumo interno, como liberalizar las restricciones y facilitar canjes de vehículos.
Y es que el exceso de oferta resulta crítico. En 2024, la venta de vehículos de nueva energía (BEV y PHEV) creció 42 % y rozó las 11 millones de unidades. Se espera que en 2025 alcance 16,5 millones, representando alrededor del 55 % de las ventas totales en China. Pero, mientras la demanda aún crece, la cantidad de modelos disponibles y la rapidez con que se introducen nuevos productos deja obsoletos a los anteriores, agravando el problema de rotación en concesionarios.

Presión para los concesionarios
El coeficiente de inventario de los concesionarios alcanzó 1,42 en junio de 2025, por encima del rango saludable (0,8–1,2), lo que confirma la magnitud del desequilibrio entre producción y demanda. El índice de alerta de inventario también alcanzó el 62,3 % en junio de 2024, superando el umbral del 50 % y evidenciando una presión constante sobre los concesionarios.
La acumulación de stock, descuento agresivo y profunda competencia ha convencido a los distribuidores de reclamar a las automotrices plazos de pago más cortos, objetivos de producción y ventas razonables, y cierre de tiendas forzado bajo el disfraz de “optimización”. Algunos distribuidores de BYD han cerrado por completo, incluidos 20 puntos de venta abandonados en Shandong.
Un análisis reciente reveló que BYD redujo su producción en al menos un tercio en algunos sitios, cancelando turnos de noche y posponiendo nuevas líneas, como respuesta a la saturación del mercado y ausencia de ventas suficientes, a pesar de cortes de precio drásticos, por debajo de 8.000 USD en algunos modelos. Esta innovación en estrategias de presión sobre proveedores ha elevado pasivos por compras a plazos prolongados, amenazando la cadena de suministro.
En resumen, el mercado chino de carros eléctricos parece enfrentarse a una fase de sobreexpansión peligrosa. El exceso de inventario impulsado por automatrículas, la guerra de precios y la ralentización de la demanda interna, combinada con prácticas de venta agresiva y cambios rápidos en la gama de productos, crean un terreno fértil para una crisis industrial.
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Paola Reyes Bohórquez.









